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LA CRÓNICA DE JORGE OTO

Hecho y derecho

Un Zaragoza maduro y solvente se reencuentra con el triunfo en La Romareda ante un inofensivo Racing

 

Luis Suárez, junto a Soro, celebra el primer tanto del Zaragoza. - JAIME GALINDO

J. OTO
14/12/2019

Cada semana, el Real Zaragoza presenta la alineación más joven de toda la categoría. El once inicial del equipo aragonés ronda los 24 años, algo que los puristas consideran cercano al sacrilegio en una Segunda División tradicionalmente asociada a la arruga, la experiencia y otras historias. Pero esa insultante juventud del Zaragoza viene envuelta en oficio desde hace ya varias semanas. Quizá desde aquel maldito partido ante el Albacete, repleto de ocasiones para los aragoneses, que llegaron a fallar un penalti cerca de un descuento en el que encajaron el tanto de la derrota en el único acercamiento del rival. Desde entonces, el Zaragoza es otro. Ha aprendido la lección.


El oficio, al igual que en Vallecas o en Riazor, le guió al triunfo ante un Racing que vendió cara su piel. La primera parte de la escuadra blanquilla hacía presagiar una jornada de baño y masaje, pero el paso adelante del Racing, el cansancio de jugadores clave y la cortedad del marcador obligaron al equipo aragonés a enfundarse de nuevo el mono de faena, tirar de pico y pala y ganar sufriendo. O sufrir ganando. Algo impensable no hace mucho y que muestra a un Zaragoza hecho y derecho.


La diferencia actual entre ambas escuadras es sustancial. Las dos sufren bajas de consideración, pero las del Zaragoza se notan algo menos que un Racing . que, sin Yoda, tiene menos peligro que un peluche. Esa superioridad zaragocista quedó patente pronto. También la fortaleza que otorga el estado anímico de un equipo que hace semanas que rescató aquella identidad perdida con la crisis. El Zaragoza hace lo que cree y cree en lo que hace y eso encanta y seduce a La Romareda, que disfruta de lo lindo.


El plan del Racing pasaba por amontonar efectivos por el centro para dificultar la combinación entre líneas de un rival al que pretendía abocar a los costados. La estrategia, tan anunciada en la víspera por el Racing como esperada por Víctor, obligaba a Delmás y Nieto a emplearse a fondo en sus respectivos carriles para aportar esa profundidad necesaria y ambos cumplieron con esa misión. El zurdo, de hecho, fue el primero en probar a Luca con un disparo lejano tras un saque de esquina en corto que el meta despejó con apuros.


El Zaragoza mandaba y controlaba. Mostraba, además, variedad de recursos destinados a encontrar el hueco en la defensa racinguista. Entre ellos, el balón largo hacia Suárez o Kawaga, recuperado al fin para la causa. El japonés controló de maravilla un envío lejano de Guti para dejar el balón manso en la bota derecha de Luis Suárez, que abrió la lata antes del ecuador con un disparo fuerte ante el que Luca pudo haber hecho algo más.


El tanto espoléo al Zaragoza, que gozó de alguna ocasión clara más. Una de ellas, otra vez de Suárez, que estrelló el esférico en un rival tras dejada de Soro que luego anularía el árbitro por fuera de juego que el VAR habría desmentido. El colombiano, tras una gran internada de Nieto, apuntó mal perdonando a un Racing que llegó vivo al vestuario porque Soro no imprimió algo más de fuerza a un taconazo marca de la casa que acabó en Luca.


El partido, hasta entonces, había sido plácido para un Zaragoza fuerte y formal que apenas había concedido al Racing, pero la segunda parte sería distinta. Una media vuelta de Soro y un disparo escorado de Suárez, que luego no puso bien el balón en la cabeza de Kagawa, dieron paso a unos minutos de zozobra para los aragoneses. Cristóbal llamó a filas a Carmona y a Barral y el Racing se adueñó del balón ante un Zaragoza que se encomendaba a la contra para sellar el triunfo.


Pero el Racing, especialista en empates, apenas dejaba agujeros por los que colarse. Claro que arriba tampoco daba sensación de peligro más allá de Barral, viejo rockero. Suyas fueron las dos mejores ocasiones de los cántabros, La primera, tras un error de Delmás al que dio numerosos problemas desde la izquierda, y la segunda, con un disparo que se estrelló en Ratón.


Consciente de que era su turno, La Romareda, que llevaba más de un mes sin ver ganar a los suyos, puso la voz en grito para sostenerlos casi tanto como Ros, cuya entrada acabó con el ímpetu del Racing y serenó a un Zaragoza que, al fin, oxigenaba la medular. La aparición del navarro desplazó a la derecha a Guti, al que le dio para echar una mano a Delmás con Barral y para sumarse con peligro al ataque. Ya con el partido agonizando, uno de esos arranques del canterano derivó en un servicio de lujo a Ros, que superó a Luca picando el balón con maestría. Ni siquiera ha cumplido los 23, pero Guti es un tío hecho y derecho. Como el Zaragoza. 

   
2 Comentarios
02

Por fogerty 15:07 - 15.12.2019

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Que no nos ciegue la realidad de la clasificación. La segunda vuelta es muy larga y hay que refrescar la plantilla con dos fichajes

01

Por Sensatez 11:59 - 15.12.2019

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Hay q subir si o si , de lo contrario otro que volará!

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