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LA OPINIÓN DE SERGIO PÉREZ

Luis Suárez y los otros Luis Suárez que pide Víctor

 

Luis Suárez celebra su primer gol a Las Palmas. - JAIME GALINDO

Sergio Pérez Sergio Pérez
03/11/2019

Gracias a una primera parte con pegada de boxeador de peso pesado, el Real Zaragoza sacó adelante un partido loco, de ida y vuelta, un tobogán de emociones especialmente en su fase inicial que le condujo hasta el regazo de la sexta victoria de la temporada. La crisis de resultados, que la ha habido, ha sido menos dolorosa esta vez por el consistente granero de puntos que había acumulado el equipo de Víctor Fernández en un arranque sobresaliente de Liga. El primer tercio del campeonato lo culminará en puesto de playoff: quinto.

El Real Zaragoza sumó un nuevo triunfo en casa, sensación olvidada desde mediados de septiembre contra el Extremadura, con una alineación con seis canteranos (Delmás, Clemente, Nieto, Guti, Soro y Pombo) y con varios futbolistas que, con la plantilla en una situación óptima y sin bajas, no hubieran formado de inicio. Hacía falta que los hombres de la segunda unidad tuvieran una buena respuesta y la tuvieron. Pero el equipo se propulsó, sobre todo, impulsado por el aliento incontenible de su caballo más desbocado. Luis Suárez desarmó al rival en una primera media hora furiosa y con todas las condiciones que distinguen a un gran delantero. Gol, precisión, impetusiodad, fuerza física, velocidad, potencia, clase y pillería. Así, con picardía, en el 0-1 le robó la cartera a Josep, el  portero de Las Palmas que pareció Mr. Bean en su parábola hacia el balón. Así, tras una carrera de Grand National por la banda, le sirvió una asistencia de lujo a Pombo, que bien pudo ser el 2-0 si no hubiese sido por que Josep esta vez pareció Ter Stegen. Así obsequió al respetable con un taconazo de lujo que Nieto sí convirtió en el segundo. Y así culminó su tarde con el 3-0, tras convertir el rechace del penalti que él mismo erró.

A eso es a lo que se refiere Víctor Fernández cuando insistentemente reclama refuerzos. No quedarse en la felicidad de un instante, como este 3-0. Mirar más allá. Para la empresa del ascenso, un trayecto largo, inacabable, con decenas de obstáculos, con una baraja amplia de enemigos, con tanta igualdad, necesita más jugadores de la altura de Luis Suárez. Gente de ese otro nivel donde se marcan las diferencias. Luis Suárez y más como Luis Suárez.

 
 
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