+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico de Aragón:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
 
   
 
 

No tantos tantos

Ninguno de los cuatro delanteros fichados esta temporada ha sido un goleador implacable durante su carrera / Su mejor media se sitúa en torno a una diana cada 200 minutos

 

Toro Fernández se lamenta de una ocasión errada con Narváez cerca. - ÁNGEL DE CASTRO

J. OTO
20/02/2021

Cuatro delanteros ha fichado esta temporada el Real Zaragoza y ninguno de ellos llegó precedido de una fama de consumado especialista de cara al marco contrario. Porque, en realidad, ninguno de ellos lo ha sido a lo largo de su carrera. Nadie aterrizó en La Romareda tras haberse mostrado implacable de cara al marco rival. Buenos números sí, pero nada más allá de una media goleadora decente en el mejor de los casos. De hecho, todos ellos comparten un promedio anotador similar en su mejor temporada de cara al gol: en torno a un tanto cada 200 minutos, es decir, una diana cada más de dos partidos en la campaña más eficaz de sus carreras. En el resto, la media fue considerablemente peor.

La mejor la ostenta Haris Vuckic, que fue capaz de materializar 11 goles en 2.053 minutos la pasada campaña con el Twente. El esloveno hizo diana una vez cada 186 minutos, cuando en la anterior apenas había hecho tres en casi mil. Su progresión llamó la atención de Lalo Arantegui, que, el pasado verano, fichó al ariete, cuyo paso anterior por el Newcastle había sido casi testimonial después de haber participado únicamente en 178 minutos, sin haber marcado un solo tanto. En el Zaragoza todavía está por estrenar.

El segundo mejor registro lo comparten Narváez y el Toro Fernández, cuando marcaron un gol cada 195 minutos en sus etapas en el Córdoba y el Racing Club Montevideo, respectivamente. El colombiano anotó cinco en apenas 975 minutos en la temporada 2017-18, con el equipo andaluz en Segunda A. Aquella media fue mejor que la que el delantero cafetero registró la pasada campaña en Las Palmas, donde calcó el promedio actual, con siete tantos en 2.021 minutos, es decir, Narváez encontraba la red rival una vez cada 288 minutos.

En todo caso, el colombiano está cumpliendo con creces. Máximo artillero del equipo aragonés, marca casi el 40% de todos los goles del Zaragoza.

El Toro, por su parte, solo ha mostrado relación con el gol en Uruguay. Los 15 tantos en 2.924 minutos con el Racing se complementan con los 18 logrados en 3.771 minutos en el Peñarol (uno cada 209 minutos). Sin embargo, su salto a España se ha saldado con una inoperancia realizadora tanto en el Zaragoza como en el Celta, donde solo marcó un gol en 562 minutos.

Álex Alegría es el que ha pasado por un mayor número de equipos pero, si bien en alguno de ellos consiguió una cifra notable de goles, nunca ha sido un consumado especialista en la materia ni se ha destacado por su instinto asesino de cara al marco contrario. Su mejor bagaje lo firmó en el Extremadura, donde recaló en enero la pasada temporada cedido por el Mallorca. Con el conjunto azulgrana logró seis goles en 1.347 minutos, lo que supone un tanto cada 224 minutos. Ha sido, hasta ahora, el mejor promedio de su carrera, aunque muy similar al que registró cuatro años antes en el Numancia, donde firmó doce goles en 2.848 minutos (uno cada 237). Su mejor cifra anotadora la logró al inicio de su carrera, en el Betis B, con 14 de la 2014-15. De hecho, el punta no logró marcar ni en su etapa en el Levante (629 minutos), ni en el Rayo Vallecano (137) ni en los casi 450 minutos jugados en dos etapas en el Mallorca.

Así que los delanteros zaragocistas, si bien en algún momento de sus carreras han tenido una relación más que aceptable con el gol, no son unos consumados especialistas. Claro que tampoco lo era Luis Suárez antes de recalar en el equipo aragonés cedido por el Watford, pero se destapó en La Romareda. Antes había hecho goles, pero fue en Zaragoza donde se convirtió en goleador. Ahora, solo Narváez, de momento, cumple. Alegría aún tiene margen, pero Toro y Vuckic suponen un fiasco.