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LA OPINIÓN DE SERGIO PÉREZ

El Zaragoza de JIM, los tiros y los tiros al pie

 

Juan Ignacio Martínez, en la banda de La Romareda contra el Logroñés. - ÁNGEL DE CASTRO

SERGIO PÉREZ
24/01/2021

El cabezazo picado de Jair contra el Lugo, la bellísima rosca de Narváez al larguero en ese mismo partido. O el disparo de diestra de Nieto en llegada después de recortar con la zurda. El toquecito mordido de Zanimacchia que supera al portero y termina estrellándose lentamente con el palo derecho de la meta del Cartagena, el tanto anulado esa misma noche a Narváez, que está en todas, por un dudoso fuera de juego posicional del Toro Fernández o el mano a mano del delantero uruguayo frente a Marc Martínez que, otra vez más, no terminó en gol. El recurso de Iván Azón con el muslo que vence a Tomeu Nadal y se vuelve a encontrar con el infortunio, los cabezazos a la madera en jugadas casi consecutivas de Adrián González y Álex Alegría en Albacete y otro magnífico disparo con la derecha envolviendo el balón y haciéndolo girar en perfecta espiral hasta pegar de nuevo en el palo con la firma de Narváez, autor de seis goles en 22 jornadas y al que el destino le ha negado al menos un par de preciosa factura.

El Real Zaragoza de Juan Ignacio Martínez ha sumado en la Liga siete puntos de doce posibles, con dos victorias, un empate y una derrota, estos dos últimos encuentros de resolución inmerecida y méritos suficientes. En una entrevista con este diario, el entrenador prometió que su equipo iría a por el rival, que no estaba en disposición de sentarse los lunes al sol y esperar a que la vida pasara. Desde entonces, el Zaragoza está yendo a por la permanencia, buscándola decididamente. Ha incrementado de forma visible su producción ofensiva, casi inexistente durante muchos partidos en la era de Baraja y baja habitualmente en la etapa de Iván Martínez.

Ahora, el equipo llega y dispara con una frecuencia notable. Todavía, eso sí, pocos errores le penalizan mucho y necesita mucho para conseguir poco. Pero el camino es bueno. Las ocasiones están. Los tiros están. Al pie todavía, pero están. La siguiente tarea, la más compleja en el territorio inhóspito del fútbol, es materializarlos en goles. Trabajo de todos. De Narváez, que lo está haciendo en buen ritmo; de Álex Alegría, que para eso le ha fichado Miguel Torrecilla; debería serlo también para el Toro, si eso es aún posible, para Iván Azón y para los llegadores de la segunda línea, Bermejo, Zanimacchia, Adrián y hasta Francho y Chavarría de manera más circunstancial.