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La 37ª jornada de Primera

La dignidad y el futuro

Un Huesca ya descendido visita al Betis con la decisión de Francisco aplazada hasta mañana

 

Moi Gómez intenta arrebatar el balón a Javi García en el partido jugado en El Alcoraz. - EFE / JAVIER BLASCO

SERGIO RUIZ ANTORÁN
12/05/2019

Pensar que al Huesca no le queda nada por jugarse en estos dos partidos de tránsito por Primera es de necios. Con un descenso consagrado y dos rivales (Betis y Leganés) navegando por el Mar de la Tranquilidad, sería un error discurrir que lo que queda es un trámite. Para nada. Orgullo y dignidad. Estos dos pilares del ser humano que marcan la diferencia entre la buena persona y la mala, entre el profesional que merece el aplauso y el que debe irse por la puerta de atrás. Ese límite será sobre el que danzarán en el Benito Villamarín (18.30, BeIN LaLiga) los jugadores que plante sobre el césped de la Feria de Sevilla el gallardo Francisco, el otro elemento del que pende todo.

Hasta mañana. El propio aludido alargó la incógnita sobre su continuidad hasta después del fin de semana. Para no distorsionar la preparación del partido, dijo ayer el técnico almeriense, aplazó la difusión de su decisión a una rueda de prensa junto a las cabezas del club. Construir un proyecto desde las prometedoras bases que ha proporcionado el andaluz o partir de un nuevo inicio con más incertidumbres y quizá, quién sabe, menos garantías del regreso a Primera. Esos son los dos colores de la margarita que deshoja Francisco. «El lunes responderé a todo, pero hablar de eso ahora sería una falta de respeto», indicó el aludido.

Pongamos la mira en la plantilla. Estos dos partidos les servirán a unos para reivindicarse en Primera, a otros para recuperar la sensación de ser futbolistas, a algunos para mostrar que quieren seguir vistiendo esta camiseta y a los que no para exteriorizar su agradecimiento en su despedida del Huesca.

Tampoco es lo mismo ser colista que otra cosa. No es lo mismo acabar con 30 puntos que con 36 esta vuelta histórica. Ni reproducir la vergüenza de un 2-6 como el desahucio ante el Valencia que revertir a la mejor versión, esa luchadora, valiente, competitiva y decidida que llevó hasta la orilla a este bravo guerrero que no debería acabar como un cobarde desarmado y en estampida. «Queremos borrar lo que pasó el último día en El Alcoraz, que no puede volver a suceder. Estamos centrados en terminar bien y no quedarnos con la imagen del otro día. Hay que ir a ganar al Villamarín y que nuestra afición se sienta orgullosa de ver que acabamos dignamente. Tenemos que terminar como este equipo merece», indicó Francisco.

Se esperan por lo tanto cambios en la alineación y recompensas. Es posible que se vea al portugués Luisinho, de titular o más tarde, en el lateral izquierdo después de lesionarse en el Wanda Metropolitano en el mes de septiembre. Veremos al capitán Gonzalo Melero, centenario con el Huesca, y rumbo a Villarreal cuando acabe el curso. Y veremos a una delantera inédita, dado que el Chimy Ávila está sancionado, y porque el Cucho Hernández ya es historia. El colombiano, la gran decepción del año, se marchó como quería a su continente para jugar con su selección el Sudamericano U20. Su Huesca ya no es su Huesca.

Las bajas de Carlos Akapo y Jorge Miramón vuelven a plantear un dilema para ocupar el lateral derecho. Pulido, Yangel Herrera o el camaleónico David Ferreiro, que podría partir de defensa o de delantero junto a Enric Gallego, podrían estacionarse en esa posición. La alineación será una sorpresa, con jugadores más frecuentes y otros frescos y no tan habituales en la ronda de estos meses. Álex Gallar, fulgurante en el inicio y olvidado más tarde, fue descartado por Francisco. Juanpi Añor se ha recuperado después de las molestias de esta semana y podría ser de la partida.

Al Betis, con las bajas de Barragán y Canales, poco le queda por decidir. Aunque la grada tendrá el silbido preparado para regalarle a los oídos de su entrenador, Setién, otra ración de desacuerdo en semana de Feria. La bronca de las últimas semanas apunta a que este será el último encuentro entre el técnico cántabro y la afición verdiblanca. No andan las aguas del Guadalquivir limpias por la Alameda de Hércules. Ni la guasa de Joaquín ni el lujazo del argentino Lo Celso, ni la resurrección del quebrado Canales, ni la entereza de un defensa de campeonato como Mandi han puesto al Musho Beti en Europa.