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semana santa

Noche de lágrimas bajo palio y de mirar al cielo

La Piedad y El Huerto aglutinaron a centenares de zaragozanos. El Descendimiento volvió a rezar con sus tambores y bombos frente al Servet

 

Momento de recuerdo por el fallecimiento de un hermano de El Huerto. - JAIME GALINDO

Momento del ‘enclavamiento’ del Cristo del Refugio en su peana antes de anochecer. - JAIME GALINDO

L. M. GABÁS
17/04/2019

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Procesiones de Martes Santo en Zaragoza.

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Después de un Lunes Santo pasado por agua había ganas de procesiones en Zaragoza. Especialmente, ante la previsión de lluvia para el jueves y viernes, por lo que ninguna de las siete cofradías que anoche procesionó sola. Las más multitudinarias, tanto de hermanos como de público, volvieron a ser El Descendimiento, La Piedad y El Huerto.

La ya tradicional procesión de traslado del Cristo del Refugio estuvo marcada por el ronco sonido del timbal tan característico de La Piedad. Solo hubo un momento en el que este instrumento enmudeció: cuando dos de sus hermanos, Fernando Ornat y Francisco Leciñena, tuvieron el privilegio (por su entrega a la labor de caridad) de clavar la cruz en la peana que ocho hombres llevaron en andas. Más de 700 cofrades acompañaron a este Cristo realizado en el siglo XVII por la Escuela de Juan de Mesa hasta la iglesia de San Cayetano donde La Piedad salió a recoger a su hijo.

Ya había caído la noche cuando 600 cofrades de El Descendimiento tiñeron de morado y blanco las calles de Zaragoza de sur a norte. Acompañaron a su Virgen de las Lágrimas, del siglo XVIII, mientras predicaron con bombos y tambores.

Sin que el tranvía molestara uno de los momentos más íntimos, El Descendimiento hizo una parada frente al hospital Miguel Servet de Zaragoza para rezar por los enfermos allí ingresados y para acompañar a sus familiares. A las lágrimas de cristal del rostro de esta Virgen se unieron las de los pacientes asomados a las ventanas. Tras oír una jota y entregar un ramo al capellán del hospital, esta cofradía se dirigió también a San Cayetano con la esperanza de que el llanto presente debajo del palio no se traslade al exterior en su salida del Jueves Santo.

ORACIÓN

Otra de las cofradías esperadas del Martes Santo, la Oración en el Huerto, tampoco defraudó. Antes de que las puertas del templo del Portillo se abrieran hubo muchas lágrimas en recuerdo de Toño, un hermano fallecido recientemente, si bien todos se encomendaron a la Virgen de la Confortación para que les ayudara a procesionar por las calles del casco histórico de Zaragoza.

Sacaron tres pasos. La virgen antes mencionada, el misterio realizado por Francisco Borja y Félix Burriel en 1913 y Nuestro Padre Jesús de la Oración, primera obra en Zaragoza del imaginero Manuel Martín Nieto, que este año ha sorprendido gratamente con su paso de misterio para La Columna (que procesionará el Jueves Santo).

El sonido de tambores, bombos y de la banda de música de Villanueva de Gállego acompañaron a sus titulares hasta San Cayetano, donde los despidieron con la marcha Caridad del Guadalquivir y la voz de Ana Gallardo.

La Eucaristía, La Crucifixión, La Verónica y El Despojado salieron también a la calle para realizar sus particulares vía crucis. Hoy es Miércoles Santo. Se volverá a mirar al cielo.

   
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