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Hiroshima no olvida

La ciudad víctima de la primera bomba atómica vive con especial intensidad la crisis de Fukushima Una de las supervivientes, que entonces tenía 14 años, explica sus recuerdos.

 

ADRIÁN FoncillasADRIÁN Foncillas 20/03/2011

"Había habido una alarma de ataque aéreo aquella mañana, pero la anularon después. Salimos al patio del colegio. Hacía un buen día".

Japón se convirtió a las 8.45 horas del 6 de agosto de 1945 en la primera víctima de un ataque nuclear. El bombardero Enola Gay lanzaba a Little Boy, que explotaba a 500 metros sobre el terreno.

En Hiroshima murieron en un instante 69.000 personas, y 25.000 cuatro días después en Nagasaki. Nagao Natsumi es una de los 227.000 hibakusha o supervivientes. Tenía 14 años y estaba a 1,4 kilómetros del epicentro.

"Hubo un resplandor tremendo. Me cubrí los ojos con las manos. No podía respirar. Cuando las retiré, estaba dentro de una nube rosa. No veía nada, era muy densa. Han dicho que después de la luz hubo un estruendo, pero yo no lo oí. Todo sucedía en un silencio absoluto. Me desmayé y me despertaron otros niños que pedían a gritos ayuda a sus padres. Estaba oscuro. Mis amigos estaban quemados. Me toqué la frente para comprobar si yo estaba igual y vi que de mis dedos colgaba algo. Era mi piel".

Las 70.000 muertes de Hiroshima subieron a 200.000 cinco años después, por cánceres o complicaciones relacionadas. El peligro de radiaciones ha regresado con las fugas de la planta de Fukushima. La crisis se vive con especial sensibilidad en Hiroshima, 400 kilómetros al sur.

"Estaba descalza y andaba entre cadáveres y moribundos. Algunos nos cogían de las piernas y nos imploraban ayuda. Llegamos a otra escuela. A los que estábamos completamente quemados nos tumbaron dentro. ¿Sabes que cuando fríes una sardina se le salen los ojos y las vísceras? Eso parecíamos: sardinas a la brasa".

Secuelas psíquicas

Hiroshima es la excepción a la ausencia en Japón de monumentos a las víctimas de las bombas o a los hibakusha. Estos sufrieron la discriminación de su pueblo. Se pensaba que su radiación era contagiosa y que las mujeres solo daban a luz a deformes. Muchos matrimonios se rompieron. Incluso tenían problemas para encontrar trabajo. Muchos arrastran secuelas psíquicas.

"A veces me despierto pensando que estoy tendida en aquel colegio. Años después me enamoré, pero la boda se canceló. ¿Te casarías con alguien que morirá en 2 o 3 años? Sigo soltera. Fui a estudiar moda a Francia". Natsumi trabajó 30 años como asistente de la diseñadora Hanae Mori, quien la convenció recientemente para desenterrar su pasado.

"Voy a los colegios y los niños me entienden. Las centrales son un error. Estados Unidos fue responsable de aquellas dos tragedias, pero esta es culpa nuestra. Nuestros líderes no han aprendido de lo que ocurrió aquí hace 65 años".

El debate nuclear

Se debate si Fukushima frenará el anunciado segundo renacimiento de la energía nuclear. "El lobi es muy poderoso, pero si el pueblo habla fuerte, los gobiernos escucharán", cuenta a este diario Frank Barnaby, asesor nuclear del Oxford Research Group.

El Parque de la Paz es una inmensidad dedicada a la memoria de las víctimas. Los visitantes disminuyen cada año. Bajo el medio arco de cemento que forma el cenotafio se lee: "Que las almas descansen aquí en paz. Para que no caigamos de nuevo en el mal".