Nos dio las primeras imágenes del nacimiento de una estrella y nos enseñó cómo mueren esos cuerpos celestes. Gracias a él comprobamos la existencia de los agujeros negros, conocimos la edad del Universo y aprendimos que existe una fuerza negra que provoca el alejamiento de todos los cuerpos cósmicos a velocidad siempre creciente. Desde que empezó a funcionar, en 1993, tres años después de su lanzamiento más allá de la atmósfera terrestre, el telescopio espacial Hubble fue la llave que abrió las puertas secretas del cosmos. Ahora, la NASA ha decretado su temprana muerte al suspender las visitas de mantenimiento de transbordadores espaciales.

"Es un día triste", dijo el viernes John Grunsfeld, principal científico de la agencia espacial y que ha visitado en dos ocasiones el Hubble. El satélite, sin mantenimiento, dejará de funcionar en el 2007.

ACCIDENTE DEL ´COLUMBIA´ El quinto viaje de astronautas al Hubble para instalar instrumentos científicos y reemplazar piezas estaba planeado para el 2005, una vez que se levantara la suspensión de vuelos de transbordadores impuesta indefinidamente tras el accidente del Columbia , en febrero del año pasado, en el que murieron los siete tripulantes.

El viernes, sólo dos días después de que el presidente George Bush ordenara a la NASA redirigir 11.000 millones de dólares (unos 8.805 millones de euros o 1,5 billones de pesetas) a la exploración humana de la Luna y Marte, el máximo responsable de la agencia espacial, Sean O´Keefe, anunció que ese quinto viaje nunca se producirá.

"Es un error", opinó el doctor Garth Illingworth, asesor de la NASA. La agencia perderá el telescopio y también instrumentos por valor de 200 millones de dólares construidos para ser instalados en el Hubble, y que ahora quedarán en tierra.

Para justificar la eutanasia del Hubble no se han esgrimido razones económicas, aunque cada misión de un transbordador cuesta cerca de 500 millones de dólares. El principal argumento ha sido la seguridad. Y es que, según O´Keefe, los transbordadores no tienen combustible suficiente para alcanzar la estación espacial en caso de tener algún problema en la órbita del telescopio, algo que la NASA no puede permitirse después de la tragedia del Columbia.

La destrucción del Hubble plantea ahora la necesidad de crear una misión no tripulada para evitar que el telescopio provoque víctimas en su inevitable caída a la tierra. Además, deja a los astrónomos sin un telescopio espacial por lo menos hasta el 2011, cuando está previsto el lanzamiento del James Webb.

Mientras, los estudiosos tendrán que apoyarse en telescopios terrestres cada vez más potentes, pero aún cegados por la atmósfera a la luz ultravioleta e infrarroja, y deberán confiar en la palabra de expertos como el doctor Steven Beckwith, director del Instituto del Telescopio Espacial de la Universidad John Hopkins: "Haremos todo lo posible para que los últimos años de vida del Hubble sean los de la ciencia más gloriosa que se haya visto nunca".