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Abusos en un colegio de los maristas

Los jueces no ven «riesgo» y dejan en libertad al pederasta Benítez

El tribunal alega que la condena aún puede ser recurrida por las víctimas. La Audiencia de Barcelona rechaza que el exprofesor ingrese en prisión

 

El pederasta Joaquim Benítez, tras salir de la Audiencia de Barcelona el pasado lunes. - ALBERT BERTRAN

J. G. ALBALAT
08/05/2019

El exprofesor de gimnasia del colegio de los Maristas de Sants-Les Corts de Barcelona Joaquim Benítez seguirá el libertad. La Audiencia de Barcelona rechazó ayer su ingreso inmediato en la cárcel, a pesar de haber sido condenado a 21 años y nueve meses de prisión por abusar sexualmente de cuatro alumnos durante los años 2006 y 2009. El tribunal sostiene que no hay razones «objetivas» para acordar su encarcelamiento y recuerda que la sentencia todavía no es firme, pues cabe presentar recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC). La defensa ha anunciado que lo hará. El plazo vence el lunes.

«Mientras Benítez se pasea por las calles, sus víctimas intentan recuperarse de sus atrocidades», lamentó Manuel Barbero, el padre de uno de los afectados e impulsor de las denuncias del caso Maristas. «Ha sido un jarro de agua fría. Como persona de a pie y padre de un chaval que lleva años encerrado y sufriendo, no lo entiendo», insistió. Los abogados de las víctimas recurrirán la negativa de los jueces a encarcelar al exprofesor. Los magistrados de la Sección 21 de la Audiencia decidieron mantener la libertad provisional para Benítez con las medidas cautelares dictadas por el juez instructor en febrero del 2016: comparecencias semanales, retirada de pasaporte, prohibición de salir de España y no realizar actividades con menores, así como cumplir una orden de alejamiento hacia los denunciantes.

SIN RAZONES OBJETIVAS

El tribunal argumenta que «no se aprecian razones objetivas que justifiquen, desde el punto de vista de la excepcionalidad de la prisión provisional y de las circunstancias del caso concreto, una modificación de la situación personal del procesado, en tanto no gane firmeza la sentencia dictada». A su entender, las medidas vigentes y acordadas en febrero del 2016 por el juez «se han mostrado eficaces hasta la fecha, y no se aportan elementos actuales que modifiquen el pronóstico de riesgo». En este sentido, recalcan que el exdocente siempre ha comparecido en los juzgados. Los jueces recuerdan que «la adopción de la prisión que se solicita en este momento procesal es una medida de naturaleza cautelar, pues la sentencia condenatoria, si bien ha puesto fin al proceso en primera instancia, no es todavía firme en tanto que no ha precluido el plazo para la interposición de recurso». Mantienen que, «aun estando penado, no cabe amparar la medida de prisión que se solicita en el hecho de la condena ni mucho menos convertirla en una ejecución provisional de la misma», por contrario al derecho constitucional a la libertad.

La resolución deniega también el argumento de la posible reiteración delictiva y lo justifica indicando que los abusos denunciados ocurrieron «hace más de 10 años», lo que no permite «por sí» hacer una «proyección de futuro» si no se apoya en algún dato actual, como el contacto con «sujetos susceptibles de convertirse en víctimas» u otras denuncias. En la vista para decidir la prisión «no se ha puesto de manifiesto ningún hecho en este sentido», recalca el tribunal, que además detalla que las víctimas «ya no son menores».

FUGA Y REINCIDENCIA

La fiscalía, los abogados de las víctimas y las acusaciones populares, ejercidas por el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat, solicitaron el lunes que el pederasta ingresara en prisión por el riesgo de fuga. El fiscal precisó que existe también un gran riesgo de que el exprofesor de los Marista reincida porque «actúa por impulsos». Las acusaciones particulares alegaron que el riesgo de fuga es especialmente alto porque existen «reclamaciones de otras víctimas» pendientes de que se inicien los trámites judiciales y que el condenado carece de «arraigo social» u «obligaciones». Y apuntaron la posibilidad de que Benítez intentara suicidarse. En la vista, el exprofesor de gimnasia afirmó que no entendía «la prisa que tienen ahora para que entre en prisión» y que había vivido seis meses a dos kilómetros de la frontera con Francia y no se escapó.