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EL ORIGEN

Maristas reclutados en Valladolid llevaron a Chile fe, educación y abusos sexuales

En el Juniorado Hispanoamericano se formaron los religiosos españoles ahora denunciados y sus superiores

 

Abel Pérez, en el centro y con el rostro sin pixelar. - / PERIODICO

EL PERIÓDICO
06/01/2018

Los primeros maristas llegaron a Chile el 27 de febrero de 1911. Eran cuatro hermanos españoles que partieron del puerto de Barcelona en un barco de vapor (el 'León XII') que los condujo hasta Buenos Aires (Argentina). Según consta en el archivo patrimonial de la orden chilena, cruzaron los Andes en el "recién inaugurado" Tren Trasandino. El primer colegio lo abrieron en un antiguo convento asuncionista. Lo llamaron Instituto Chacabuco y está en una zona fronteriza de los Andes que separa Chile de Argentina. El Instituto Alonso Ercilla (IAE), la escuela en la que más abusos han aflorado hasta la fecha, fue el primero que se inauguró en la capital, Santiago, en 1929.

Actualmente hay doce centros maristas en todo Chile que atienden a más de 15.000 alumnos. Es la segunda comunidad educativa religiosa del país, tras la de los Salesianos, en cuyo seno ha estallado también algún caso de pederastia en los últimos años. Siete de estos centros maristas siguen siendo enteramente privados. Los cinco restantes son subvencionados y están en zonas de pocos recursos.

"A los Maristas en Chile nos llaman 'mochos'", explica Mariano Varona, hermano de origen español que ejerce de portavoz de la orden. Los 'mochos' son los árboles sin copa, una metáfora para contar que los hermanos ni son laicos -sus votos incluyen la castidad- ni tampoco llegan a convertirse en clérigos -no pueden oficiar ninguna ceremonia-. Si para encontrar sacerdotes la Iglesia ya tenía dificultades, para encontrar vocación para quedarse en 'mocho' la cosa era "todavía más complicada".

Para sortear este obstáculo, las comunidades de Perú, Argentina y Chile acordaron en 1951 crear en España un Juniorado Hispanoamericano que, provisionalmente, instalaron en Palencia, para educar a niños españoles, convertirlos en hermanos maristas y enviarlos a América a expandir la obra de Marcelino Champagnat, su fundador. En 1953 este centro fue trasladado de forma definitiva a Valladolid. Los menores seleccionados no pertenecían obligatoriamente a una escuela de la orden. Existía la figura del reclutador, que los buscaba en colegios de poblaciones cercanas a Palencia, Burgos y Valladolid.

"Vino un señor a mi colegio -explica Varona- y preguntó por los alumnos más espabilados". Él fue uno de los escogidos por el director para entrevistarse con el reclutador. Solo tenía 10 años, y su padre, tras escuchar la propuesta, le respondió que aquella decisión, la de formarse para partir hacia a América, tenía que tomarla él. Aceptó. Entró en el programa del Juniorado y antes de cumplir la mayoría de edad ya había dejado su pueblo natal, Mazariegos (Palencia), para viajar a Chile.

El escándalo de pederastia que se ha reproducido ahora en Chile ha dejado al descubierto que no solo trajeron de España fe y educación. Cuatro de los al menos siete hermanos denunciados por abusos sexuales llegaron a Chile como Varona. Abel Pérez (1947), Adolfo Fuentes (1943), el difunto José Monasterio (1926) y Jesús Castañeda (1955) se criaron en pueblos del norte de Castilla y León. Los responsables de todos los colegios en que se cometieron, y se taparon, estos delitos, eran también españoles. Como lo eran los máximos dirigentes de la comunidad chilena. En la actualidad, cada vez son más los nacidos en el país americano que ostentan puestos de mando. Durante el último siglo, sin embargo, la organización ha estado completamente gobernada por hermanos españoles. El encubrimiento de la pederastia que ahora se investiga pesa especialmente sobre los segundos.