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INVESTIGACION DE LOS DOS CRIMENES DEL PARKING

Los médicos sostienen que el asesino del Putxet es un "sádico"

  •  El forense dice que primero usó el martillo para hacer daño y después para matar


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    Juan José Pérez Rangel, el verano pasado, en la playa. - Foto:EL PERIODICO

    JORDI CORACHAN JESUS G. ALBALATJORDI CORACHAN JESUS G. ALBALAT 27/02/2003

    El homicida tiene "un componente sádico". Con esta contundencia se expresan los médicos que hicieron las autopsias a Maria dels Angels R. B. y Maite D. R., asesinadas a martillazos el 11 y el 22 de enero en un mismo párking del Putxet.

    Los expertos en medicina legal basan su afirmación en las características de las agresiones, que se produjeron en dos tiempos diferenciados: uno con el fin de causar daño para obtener un supuesto placer y otro con el objetivo de asesinar.

    MUCHOS GOLPES Para los médicos forenses "es llamativo el elevado número de golpes a nivel occipital producidos para no matar". A su juicio, ello revela "un componente sádico por parte del homicida", especialmente en el segundo crimen. "En cambio --agregan-- cuando quiso causar la muerte, los golpes fueron de una violencia extrema".

    Los forenses, así como los investigadores policiales, no tienen dudas de que el objeto criminal es el mismo en los dos asesinatos. El equipo médico que examinó el cuerpo de Maite D. R. afirma: "El objeto es un martillo de sección cuadrangular y 3,5 centímetros de lado".

    La primera víctima, Maria dels Angels R. B., recibió siete golpes en la cabeza, "dos mortales de necesidad". La segunda, Maite D. R., al menos 12 martillazos, "tres mortales". En ambos casos, la causa de la muerte es "politraumatismo craneoencefálico".

    La autopsia subraya la enorme resistencia que opuso Maria dels Angels R. B., por los signos de defensa y lucha encontrados en la escena del crimen. Como prueba de ello enumeran las heridas incisas en sus manos. La primera mujer asesinada recibió también varias puñaladas.

    Los médicos sostienen que las dos mujeres fueron atacadas por la espalda y que tras ser golpeadas fueron amordazadas con papel de periódico en la boca, con el fin de que no pudieran gritar para pedir ayuda.

    El sadismo del criminal quedó patente en el segundo asesinato, en el que actuó de una manera ceremoniosa. Esposó a Maite D. R. con unos grilletes, de la marca Stop y el sello de Made in China , similar a los que se venden en los sexshops para prácticas sadomasoquistas.

    Una vez esposada con las manos atrás, la ató con una cuerda de nylon, de color verde y con franjas blancas, al último barrote de la barandilla, en la planta -5. El cuerpo de Maite D. R. apareció a unos tres metros del lugar en que apareció el cadáver de Maria dels Angels.

    La policía encontró una cuerda similar en el registro de una casa en Piera (Anoia), propiedad del padre de Juan José Pérez Rangel, el único acusado por el doble crimen.