+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico de Aragón:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
   
 
 

estudio

A menor formación, mayor riesgo de sufrir un infarto

 

PATRICIA MARTÍN
07/05/2019

Mucho se ha hablado y se está investigando acerca de cómo influyen los factores socioeconómicos en las enfermedades. Un nuevo estudio, publicado por la Sociedad Española de Cardiología (SEC), pone de manifiesto que a menor nivel educativo, más posibilidades de fallecer por dolencias relacionadas con el corazón.

La investigación viene motivada porque los problemas cardiovasculares, que suponen casi un tercio de los fallecimientos y siguen siendo la principal causa de muerte en España, han disminuido en los últimos años, debido sobre todo al descenso de la enfermedad arterial coronaria (daño en los vasos que rodean al corazón). Si bien, la bajada se ha producido de forma dispar. Para averiguar las posibles razones, los investigadores han comparado las tasas de mortalidad y la realización de pruebas cardiovasculares con el porcentaje de población con estudios posobligatorios y la puntuación en el informe PISA del 2005 al 2014. Y el resultado es que hay una «correlación significativa» entre menor nivel académico y mayor mortalidad por enfermedad arterial, cerebrovascular e insuficiencia cardiaca, así como una menor realización de intervenciones médicas.

Andalucía, Extremadura, Ceuta y Melilla presentan, de hecho, menores niveles educativos y son las regiones con mayor mortalidad por enfermedades relacionadas con el corazón y los vasos sanguíneos, mientras que la Comunidad de Madrid, el País Vasco y Navarra representan la otra cara de la moneda.

La investigación no detalla las causas, pero sí apunta como posible explicación que un «alto desarrollo sociocultural permite disponer de mayor oportunidad de acceso a todos los niveles sociosanitarios, lo que favorece la implementación de medidas que impliquen cambios de estilo de vida». Uno de los autores del estudio, el internista Luis Miguel Pérez-Belmonte, explica que las personas con menor nivel académico suelen «abandonar los tratamientos o no seguirlos adecuadamente».