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ANATOMÍA DEL CAOS

Militares: tarde y pocos

Los efectivos de la Unidad Militar de Emergencias no llegaron a la ‘zona cero’ de la autopista afectada hasta 9 horas después de empezar la nevada

 

M. V
09/01/2018

«Llevamos 15 horas atrapados, muertos de frío, sin que nadie, nadie, haya venido no ya a traernos algo de comida o agua, sino un mínimo de información». Este es uno de los cientos de mensajes lanzados por los afectados en las redes sociales o los medios de comunicación durante la fatídica madrugada del domingo. A la vista de estos testimonios y de las primeras versiones facilitadas por el Gobierno y la concesionaria parece claro que se cometieron tres errores graves en la gestión de la crisis: la falta de advertencias a los conductores, el retraso en cerrar la autopista y, sobre todo, la falta de asistencia a los que habían quedado atrapados. La Unidad Militar de Emergencias (UME), la que a la postre acabó con el caos, no llegó a la zona cero hasta nueve horas después de que empezara la nevada.

El director de Tráfico, Gregorio Serrano, sostiene que los conductores estaban advertidos y que se lanzaron miles de mensajes en los pórticos luminosos, pero conductores que a las cinco de la tarde se dirigían al desastre contradicen esta versión y aseguran que la única advertencia recibida es que tuvieran precaución porque había máquinas esparciendo sal en la calzada.

Desastre servido

Abertis había pedido a esa hora tan temprana el corte de carriles para poder limpiar. El corte total no se llevó a cabo hasta las 23.00 horas, cuando el desastre estaba servido. Algunos resbalones y salidas de los carriles paralizaron los coches que acabaron rodeados completamente por la nieve con temperaturas de hasta tres grados bajo cero.

A partir de ese momento empezó el retraso que parece más incomprensible, el de la solicitud de colaboración de la UME. Hasta las dos de la madrugada del domingo los primeros soldados no empezaron a llegar a los coches. Se enviaron 240 efectivos, a todas luces insuficientes para la tarea titánica encomendada. Los que tuvieron suerte recibieron ayuda a partir de esa hora pero los más alejados no la recibieron hasta bien entrada la mañana pese al ingente esfuerzo de los militares y los agentes de la Guardia Civil, que sacaban los coches a empellones y la nieve a paletadas.

El Comité Estatal de Coordinación (CECO) sobre Vialidad Invernal copresidido por el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, y el de Fomento, Íñigo de la Serna, propuso ayer lunes «flexibilizar la activación de la Unidad Militar de Emergencias (UME) en casos de bloqueos de carreteras por un temporal, de tal forma que además de las comunidades autónomas, delegaciones y subdelegaciones del Gobierno la pueda solicitar la denominada Unidad de Valoración de Riesgos, integrada por la Dirección General de Protección Civil, DGT y la Agencia Estatal de Meteorología». Es decir, una soprendente admisión implícita de que falló la coordinación entre administraciones dependientes del mismo Gobierno.

Sin desgracias personales

Niños, enfermos y ancianos esperaron más de 15 horas sin que se produjera, por fortuna, ninguna desgracia. Y ello pese a que los servicios de emergencias de la Comunidad de Madrid, la capital situada al otro lado de la montaña, había ofrecido su colaboración para enviar equipos de asistencia a los automovilistas y ambulancias. Los responsables del operativo no aceptaron la oferta hasta las diez de la mañana del domingo.