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Obituario: Alberto Martín Álvarez

Un zaragozano que fue árbitro de fútbol de Primera División durante doce años

 

JAVIER ORTEGA
16/11/2012

EMPLEADO DE BANCA. FALLECIÓ EL DÍA 13 DE NOVIEMBRE EN ZARAGOZA, A LOS 86 AÑOS

Alberto Martín Álvarez, un zaragozano que fue árbitro de fútbol de Primera División durante doce temporadas, falleció el pasado martes en Zaragoza a los 86 años. Estaba viudo y tenía dos hijas y cinco nietos, entre otra familia.

En 1942 entró a trabajar de botones en el Banco de Aragón, donde permaneció 27 años y ascendió a jefe de sección, luego pasó a la Banca March hasta la jubilación como apoderado. Pertenecía al Club de Empleados del Banco de Santander en Zaragoza.

Le gustaba el deporte y practicó el fútbol y sobre todo el atletismo, lo que le sirvió para estar preparado físicamente. En el arbitraje se inició como hoby a los dieciocho años, fue ascendiendo en el escalafón y al cumplir los 47 años reglamentarios se retiró como colegiado de Primera en la temporada 1972-1973.

Después de hacer el cursillo en 1949 y ser meritorio, estuvo muchas temporadas de árbitro en Tercera División, dos en Segunda y en Primera División permaneció doce años.

Le ofrecieron la internacionalidad pero, por una serie de circunstancias, la rechazó aunque si actuó como juez de línea en partidos internacionales como la final de la Copa de Ferias de 1971 jugada en el Nou Camp entre el FC Barcelona y el Leeds United.

Una vez dejó el arbitraje activo y tras dos años en paro, Alberto Martín ingresó en el Colegio de Árbitros como directivo y en labores de formación de chicos jóvenes, tarea que dejó en 2003.

Recordaba una y mil anécdotas de su larga trayectoria como árbitro y, en tono jocoso, rememoraba que en una ocasión le tocó pitar un partido que duró dos años: el primer tiempo se jugó el 31 de diciembre por la tarde y, como llovía a cántaros, se suspendió, y el segundo empezó a las doce de la mañana del primero de enero del siguiente año.

Vivía atento a la evolución y el momento actual del arbitraje y mantenía su afición al fútbol y solía presenciar algún partido del Real Zaragoza en La Romareda.