Al menos siete personas fallecieron y otras 21 se encuentran desaparecidas al hundirse la noche del miércoles un barco turístico en aguas del Danubio, en Budapest, tras un choque con otro buque. Las autoridades húngaras esperan que el número de víctimas se incremente a medida que los equipos de emergencias vayan encontrando más cuerpos en el río, aunque las tareas de rescate son complicadas tanto por las fuertes corrientes fluviales como por la poca visibilidad de las aguas. El barco transportaba a un total de 33 turistas surcoreanos y era pilotado por dos tripulantes húngaros, según confirmaron las autoridades locales a través del Ministerio de Asuntos Exteriores y la embajada.

«No me inclino a decir que no hay esperanza, así que preferiría decir que hay una mínima posibilidad [de encontrar más supervivientes]», manifestó Pal Gyorfi, portavoz del servicio nacional de ambulancias de Hungría a la televisión estatal. «Hasta el momento hay siete personas fallecidas», añadió. Otros siete turistas fueron rescatados y hospitalizados. Su situación era estable tras superar los síntomas de hipotermia por los que fueron tratados de urgencia. Y es que la temperatura de las aguas del Danubio no supera los 15 grados de máxima en esta época del año.

Las autoridades seguían investigando ayer las causas del accidente del barco Sirena. Las primeras reconstrucciones de los hechos indican que el barco, que efectuaba una gira turística por el tramo del Danubio en la capital húngara, colisionó con otro barco más grande hacia las 9 de la noche del miércoles.

El barco volcó tras el impacto y se hundió rápidamente a la altura del puente Margarita, cercano al emblemático edificio del Parlamento húngaro. El pronóstico meteorológico prevé que las lluvias torrenciales de estos días se mantengan durante algunas jornadas más, lo que será un problema añadido para el operativo de rescate. «Uno de los cadáveres recuperados lo encontramos a tres kilómetros del lugar del accidente», explicó Zsolt Gábor Palotai, uno de los bomberos que participa en las operaciones, lo que evidencia la dicultad del rescate de los cadáveres.

El presidente surcoreano, Moon Jae-in, manifestó ayer que su país trabajará con el Gobierno húngaro para investigar las causas del accidente. «Lo más importante es la velocidad con que se resuelvan estas cuestiones», dijo Moon en una reunión de emergencia, en la que instó al uso de todos los canales diplomáticos para garantizar la máxima rapidez de las operaciones de búsqueda y rescate así como de la repatriación de los cuerpos.

RÁPIDO HUNDIMIENTO / Un equipo de rescate de emergencia y especialistas militares surcoreanos forman parte del contingente de urgencia que Corea del Sur envió a Budapest para colaborar con sus homólogos húngaros, explicó la portavoz presidencial, Ko Min-jung.

El Gobierno también informó de que proporcionará asesoramiento a las familias de las víctimas. Entre los turistas del barco siniestrado había un niño, según explicó un funcionario de la agencia de viajes de Corea del Sur que reservó el tour del grupo, Lee Sang-moo.

En un vídeo grabado por cámaras de seguridad se ve cómo el Sirena navega hacia el norte y al llegar al puente Margarita, le alcanza el Viking. El primer barco hace entonces una maniobra que lo deja justo delante de la embarcación mayor y tras ser embestido por esta, vuelca y se hunde en cuestión de segundos. En el Sirena, perteneciente a la compañía Panorama Deck, de 27 metros de eslora y una capacidad para 60 personas, iban 33 turistas.

El Danubio, una de las principales vías fluviales para el transporte de mercancías en Europa, atraviesa la capital húngara separando sus dos mitades, Buda y Pest, en un tramo de especial atractivo para las excursiones por el hermoso panorama que ofrece de la ciudad.