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PRÓXIMO ESTRENO

Sardá y los ‘gallifantes’ vuelven a TVE

El mítico concurso ‘Juego de niños’ introduce novedades y triplica duración

 

El presentador, en los años 90, en el decorado de Mariscal. - RTVE

Xavier Sardà y José Corbacho, en el plató de ‘Juego de niños’, con los míticos ‘gallifantes’ y los ‘gallifantazos’. - RTVEO

INÉS ÁLVAREZ
01/04/2019

Que levante la mano alguien que haya ido a EGB y que no sepa qué es un gallifante. Y es que esa figurita que es medio gallina y medio elefante se convirtió en el mítico trofeo de un mítico concurso de TVE-1 de finales de los años 80 y principios de los 90: Juego de niños. Ahora, 30 años después, la cadena pública lo recupera, con su último presentador al frente, Xavier Sardá (que, además, lo codirige con Jordi Roca), a quien ayudan los traviesos José Corbacho y Juan Carlos Ortega. Entre los juguetones concursantes se encuentran Berto Romero, Marta Hazas, Alaska, Mario Vaquerizo, Miguel Ángel Muñoz, Boris Izaguirre y Miki.

El concurso guarda la esencia de aquel que se estrenó en 1988 y que hasta 1992, año en que la cadena ofreció su última emisión, presentaron Amparo Soler Leal (1988), Tina Sainz (1989), Ignacio Salas (1989-1990) y el recuperado Xavier Sardá (1990-1992). «A mi edad, si vuelvo a un plató, tiene que ser con cosas como estas», asegura el que fuera presentador de Crónicas marcianas, metido ahora a tertuliano de La Sexta noche. «Cuando en esta nueva edición dije por primera vez: ‘¡Has ganado 20 gallifantes!’ fue para mí como si el tiempo no hubiese pasado», dice.

Y es que el concurso que estrenará pronto TVE-1, una producción de RTVE y Visiona TV, conserva aquello que le hizo triunfar. «La primera parte es el Juego de niños stricto sensu», asegura Sardá. Aunque se incorporan novedades. Así lo explica Corbacho: «Como el programa ha crecido, ya que ha pasado de los 25 minutos a los 90, además de seguir esas definiciones surrealistas que hacen los niños y que deben adivinar los famosos, hay más secciones». Por ejemplo, la que discurre en una sala de juegos. «Una especie de ludoteca donde hay que prever cómo reaccionarán a determinados estímulos niños muy pequeños, de 2 a 4 años», detalla el codirector.

En otra de las pruebas introducidas, los desinhibidos concursantes deberán disfrazarse. «Hay tres cabinas en las que hay tres disfraces y los famosos y un niño se pondrán el que quieran. Cuando salen, deben haber coincidido en la elección», añade Roca. «Luego hay otra sección muy bonita, en la que cogemos vídeos de los años 80 y 90 y traemos a esos niños, que ahora tienen 35 o 40 años, y los camuflamos entre adultos de esa edad, para que los famosos adivinen cuál es el original», apunta la excelebrity de Masterchef.

«También hay un cara a cara entre los dos famosos, en el que se cuentan tres anécdotas de la infancia y el otro tiene que adivinar cuál es la auténtica», desvela Roca. ¿Puede no funcionar cuando la pareja lo es también en la vida real, como Alaska y Mario Vaquerizo? «La gente no se lo cuenta todo», recuerda. «Además, hay cosas que se las preguntamos a las madres».

Y llega la prueba final: el gallifantazo, representado por una escultura de mayor tamaño. «Es una prueba muy emocionante y nada fácil», reconoce Sardá. «Hay un panel con ocho definiciones que hacen ocho niños y tienen que adivinarlas en tres minutos, lo que permite sumar 1.000 gallifantes más, que se traduce en dinero que se dona a una oenegé», concluye el director de Tapas. Algo habitual en los concursos con famosos. «Asimismo, el valor del gallifante dependerá de la cotización del día».

LOS AYUDANTES

«Yo colaboro en tres de esas secciones y hago algo que siempre me ha gustado mucho hacer en televisión: ir a la contra del presentador. Sardá intenta controlar este patio de niños y yo salgo a alborotar el gallinero», comenta Corbacho con cara de pillín. Ortega, por supuesto, también hace de las suyas. Y Sardà, aunque pone orden, reconoce que disfruta como un niño, un niño con zapatos nuevos. Ahora está por ver si los telespectadores lo acogerán con igual ilusión. «El programa no defraudará a la gente que tiene ese recuerdo nostálgico y traerá a nuevas generaciones que no conocían el original y lo descubrirán», vaticina Corbacho.