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las claves de la decisión de ZeC

1 El lucro hostelero y la división peñista 2 Un concurso público convertido en show 3 La adaptación rápida a solo un recinto 4 Un acuerdo por sellar en la bilateral

 

28/03/2019

El Párking Norte de la Expo estaba llamado a pasar a manos del ayuntamiento para que pudiera gestionar su explotación a coste cero y sin necesidad de abonar los 100.000 euros anuales que ahora le costaba. Una cesión gratuita que se iba a plasmar en la bilateral con la DGA, a propósito de la ley de capitalidad, que nunca se celebró y que, por tanto, sigue pendiente.

Los primeros días de las fiestas del Pilar estuvieron marcados por las grandes aglomeraciones en torno al único gran recinto de conciertos de las fiestas, el de Valdespartera, que desembocaron en suciedad por el macrobotellón que se formaba en las inmediaciones e incluso una avalancha de gente que pretendía entrar. Se sofocó con dificultad y en los días posteriores se consiguió apaciguar.

El concurso público que buscaba gestor para el Párking Norte acabó convirtiéndose en un espectáculo de cara a la opinión pública. Con una empresa licitadora recurriendo los pliegos y paralizando la adjudicación y la otra, que resultaría finalmente ganadora, Ferias Lanzuela, que renunció posteriormente alegando que no le daba tiempo y las complicaciones económicas que le suponía.

Los primeros Pilares sin Párking Norte, en el 2018, se vieron salpicados por una polémica que marcó casi para siempre el recinto: la escisión peñista causada por el contrato privado que garantizaba el lucro a una empresa hostelera, Pam, y la imposibilidad de lograr un pabellón propio tras fracasar en su intento por el de Valdespartera, en el que acabaron las peñas rebeldes.