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EN PRIMERA PERSONA

"Es el dinero mejor invertido de mi vida"

 

La zaragozana Amaia Hinojar. - SERVICIO ESPECIAL

A. LAHOZ
12/08/2019

Amaia Hinojar acudió a la sanidad pública para someterse a una fecundación in vitro, pero la lista de espera que se encontró era incompatible con sus plazos. «Había una demora de dos años, yo tenía entonces 37 y veía que me iba a plantar en 39 sin saber, además, si lo iba a lograr en el primer intento. Ante esta situación, recurrí a la privada», cuenta.

Esta zaragozana, que ahora tiene un hijo de cinco años y medio, se gastó alrededor de 14.000 euros en la clínica Quirón Salud de La Floresta, en la capital aragonesa, hasta que consiguió quedarse embarazada. «Tuve que someterme a cuatro ciclos, porque no lo conseguía a la primera. En ese dinero también está incluida la medicación, pero afortunadamente me lo podía permitir y es el dinero mejor invertido de mi vida porque Luca llegó y es el mayor regalo», asegura.

Hinojar tuvo que optar por esta técnica de reproducción porque una infección en las trompas de falopio le imposibilitaba quedarse embarazada de forma natural. «No tuve más remedio», señala. «Si echo la vista atrás lo recuerdo como un proceso muy traumático, porque cada vez que me decían que no era un bajón. Nadie me explicaba por qué no y psicológicamente fue bastante duro», dice.

Amaia tenía una cosa clara: quería ser madre. «¡De trillizos si hubiera hecho falta!», cuenta entre risas. «Sin duda es un proceso que recomendaría y me gustaría que este tema se normalizara. No hay que tener vergüenza a decir que se ha sido madre por una fecundación in vitro ni generar un estigma por no haberlo sido de forma natural», explica.

La aragonesa considera que la situación en la sanidad pública «todavía es más frustrante» porque «según la demora y la edad, se te cierran todas las puertas si económicamente no puedes acudir a la privada. No hay alternativa y eso debería cambiar», puntualiza.