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ANALISIS

Una joya que se empeña

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    NICOLAS ESPADANICOLAS ESPADA 15/10/2004

    Federick ´Fritz´ A. Henderson, el nuevo patrón de General Motors Europa, ha mandado un mensaje claro a la factoría de Figueruelas: ya no se puede vivir más del pasado y hay que adaptarse a un nuevo escenario dominado por la rentabilidad y la competitividad. Después de cinco años de números rojos, y tras un tercer trimestre poco esperanzador, GM afronta en Europa una profunda reorganización en la que le sobran trabajadores más por sus propios errores que por la situación del mercado.

    Y es que GM se ha dormido en Europa. Hay tres factores fundamentales por lo que se ha llegado a la actual situación de crisis: la creciente penetración de Toyota, Hyundai y KIA en el mercado europeo, la invasión de las marcas de lujo --como Mercedes Benz, BMW o Audi-- del terreno antes reservado a las de gran volumen, y a la fortaleza del euro, que ha obligado a las marcas europeas a centrarse en el viejo continente lo que, a su vez, ha endurecido la competencia.

    Pero también hay otros dos factores claves que han influido y que nada tienen que ver con el mercado. A diferencia de GM en América, en Europa los departamentos financiero, de ingeniería, productivo, comercial y de márketing han funcionado por libre. Su organización, incluso desde ciudades distintas, no ha estado unificada y la multinacional no ha sido capaz de mentalizar a todos los empleados de GM Europa de que lo de las diferentes marcas (Opel, Vauxhall y Saab) sólo es a efectos comerciales y que, por lo demás, trabajan todos para la misma compañía.

    El otro factor ajeno a los vaivenes de la demanda comercial afecta más directamente a Figueruelas y su estructura en España. Por respetar la autonomía de sus divisiones regionales, una estrategia que ha funcionado bien durante muchos años --pero en el pasado-- GM no ha actuado con suficiente rapidez y ahora va por detrás del resto de la industria del automóvil.

    Así las cosas, el plan de reestructuración es, pues, inevitable pero caro en general. Han decidido incluso empeñar "la joya de la corona", como la propia multinacional denominó a la fábrica zaragozana, para a partir de ahora hacer tabla rasa. Ha dado igual que en Figueruelas radique la mano de obra de más calidad del grupo GM, de que estuviera en marcha un plan de inversiones y renovación (el Olympia) y de que se anunciara recientemente una inversión de 400 millones de euros en la planta española a fin de prepararla para la producción del sucesor del Corsa , que comenzará a fabricarse en el 2006. GM se atraganta en Europa y ahora sólo hay una gran incógnita.

     
     
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