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UNA FIESTA DE EXALTACIÓN DE LA MÚSICA

Que el ritmo no pare

Junto a nombres consagrados como Santiago Auserón o Kase.O, la gala ‘descubrió’ a una nueva generación de músicos como Lux Naturans, Nuei, The Hard Mama o NØM, que auguran un gran futuro

 

Nuei// Savia nueva y canciones en aragonés. - JAIME GALINDO

Colaboración// Eduardo Baos, de León Benavente (izquierda), junto a Tachenko, en su actuación de ayer. - JAIME GALINDO

G. A.
03/04/2019

La gala de la vigésima edición de los Premios de la Música Aragonesa se convirtió ayer en juna fiesta reivindicativa del trabajo de los músicos de esta tierra. Ya lo dijo Santiago Auserón, «nacer en la ribera el Ebro y dedicarse a la búsqueda de ideas y sonidos es meterse en un lío, con aire y aguas de espantables remolinos». De ahí que él, cuya carrera musical se ha fraguado en Madrid, lanzó un «¡Viva los negros del Ebro!» en reconocimiento a todos aquellos que aquí se dedican a hacer canciones.

Un colectivo que, en verdad, tiene un gran caldo de cultivo y ha dado y sigue dando grandes frutos. Ayer, en el Teatro Principal, había como un cierto sentimiento de orgullo entre los presentes al ver reunidos por una misma causa a referentes como el propio Auserón o Kase.O, además de otros nombres consagrados de la música aragonesa como Pardinilla María José Hernández, Sho-Hai. Niños del Brasil, junto a las nuevas generaciones que representan bandas como Lux Naturans, NØM, The Hard Mama, Lorien, Nuei... Pero además de nominados y ganadores, sobre el escenario o en los vídeos de recuerdo de estos 20 años de los premios estuvieron Pecker, Sergio Algora, Mauricio Aznar, Enrique Bunbury, o Amaral, entre otros muchos. Lo que demuestra que Aragón ha dado grandes nombres a la música, pero, sobre todo, que el futuro está asegurado.

El espíritu festivo y gremialque ayer reinó en la gala lo definió a la perfección uno de los miembros del grupo Los Modos tras recoger su premio: «La música no es para competir, sino para compartir».

Hubo, eso sí, alguna pulla hacia los políticos (Plácido Serrano reclamó una fonoteca que recoja trabajos como los que él ha hecho con LCD Prames), a los críticos musicales, a los intolerantes, pero poco más. Fue, pues, una ceremonia de exaltación de la música y de aquellos que la hacen posible, incluidos los organizadores de estos galardones, o los técnicos, productores y programadores. Una celebración «de todos los nominados y de los que no han estado nunca, pero que han tenido el impulso de hacer canciones», como dijo un galardonado, que invitó a todos a ir a ver la música en directo aunque no se conozcan a los grupos. La experiencia será todo un descubrimiento. Hay cantera.