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Rusia, la cuna de los retos

Filip Budeykin, creador de Ballena Azul, admite haber empujado al suicidio a 16 chicas

 

Budeykin (izquierda), el pasado noviembre en el tribunal de San Petersburgo. - TASS / PETER KOVALEV

MARC MARGINEDAS / J. O.
04/06/2017

Todo empezó hace un año. En un artículo difundido en mayo del 2016 en Novaya Gazeta y titulado Los grupos de la muerte, la periodista Galina Mursaliyeva daba cuenta por vez primera de la existencia en Rusia de «numerosas comunidades de internautas» en la red social VKontakte, una suerte de versión rusa de Facebook, donde se incitaba a los chicos «al suicidio».

Pese a que se trataba de una primera aproximación al fenómeno, la reportera había logrado identificar detrás de esos perfiles falsos a «adultos» con «conocimientos de psicología» que, de forma «sistemática y planificada», llevaban al adolescente hasta «el abismo», sugiriendo a las chicas que eran «gordas» y llamando a los chicos «perdedores para este mundo».

Lo más preocupante, según denunciaba el texto, era el desconocimiento de los padres de lo que estaba sucediendo. El trabajo periodístico contabilizó «al menos» 130 suicidios inducidos en el periodo comprendido entre noviembre del 2015 y abril del 2016, al tiempo que hizo entrega a las fuerzas del orden del material recogido para que «reaccionaran» cuanto antes.

El nombre del juego -Siniy Kit en ruso, traducido al castellano como Ballena azul– tiene su origen probablemente en la canción homónima de un grupo de rock ruso llamado Lumen. La letra es toda una oda a esa gente por la que nadie parece interesarse. «¿Por qué gritar cuando nadie te oye?», arranca la letra, antes de evocar a una «ballena azul» que no puede «atravesar la red».

Rusia ha sido, con diferencia, el país más afectado por la ola de suicidios. En el 2012, antes de que el juego saltara a la actualidad internacional, ya mostraba una tasa de suicidio entre adolescentes tres veces superior a la media mundial. La diputada de la Duma Irina Yarovaya constató en el 2016 un drástico incremento, con 720 muertes de adolescentes autoinfligidas, en comparación con las 461 del año anterior. A iniciativa de Yarovaya, la Duma estatal acaba de aprobar una ley que criminaliza la administración de comunidades de internautas que incitan al suicidio, catigando el delito con seis años de cárcel. En Aragón, ni sanitarios ni Policía han detectado, de momento, caso alguno.

El columnista Leonid Bershidski ha identificado algunas de las razones que empujan a los adolescentes rusos a acabar con su vida con mayor frecuencia: «El alto número de familias disfucionales, así como la aceptación social del alcohol y la enorme facilidad» para su consumo, sostiene en un artículo publicado en <i>Bloomberg</i>, en el que constata la frustración que genera en los jóvenes la falta de oportunidades en una sociedad con grandes disparidades.

EL CREADOR DEL 'JUEGO'

El arresto del presunto creador del juego, Filip Budeykin, no ha frenado la alarma social que se ha generado en el país. Budeykin, tratado en un centro psiquiátrico de San Petersburgo por «personalidad bipolar», ha recibido en la cárcel docenas de cartas de amor de adolescentes. Según la ley, las autoridades de la prisión de Kresty no pueden impedir que Filip reciba los mensajes y que los responda. El detenido ha admitido haber empujado al suicidio a 16 chicas que «querían morir». El móvil era «liberar a la sociedad» de los «deshechos biológicos», de «aquellos que no aportan ningún valor».

Anton Breido, encargado del caso, describe a Budeykin como una persona «sin amigos» y con escaso contacto con su madre ausente. «De repente sintió que estaba al cargo de las voluntades y las vidas de personas ajenas», ha explicado Breido.

 
 
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