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LA GOBERNABILIDAD DE ESPAÑA

Sánchez confía en PDECat y ERC para que el Presupuesto avance

El Gobierno negociará con posconvergentes y republicanos en enero, tras presentar las cuentas. El presidente cree que un pacto de PP, Cs y Vox en Andalucía permitirá al PSOE ocupar el centro

 

Pedro Sánchez y Carmen Calvo, en el Congreso. - JOSÉ LUIS ROCA

IOLANDA MÁRMOL / JUAN RUIZ SIERRA
07/12/2018

El Gobierno intuye que los Presupuestos del 2019 estará en el filo de la navaja hasta el último momento, pero confía en que los partidos independentistas faciliten, por lo menos, el primer trámite parlamentario. La posición de ERC y el PDECat, de materializarse, permitiría a Pedro Sánchez avanzar en la ley más importante, dotaría de cierta estabilidad (o por lo menos de oxígeno) a su mandato y postergaría una convocatoria electoral precipitada más allá de la primavera. Es decir, si las cuentas públicas aprueban su primer examen (el debate de totalidad), se descartaría la tesis de comicios legislativos en marzo.

La decisión del PDECat de no presentar enmienda a la totalidad a las cuentas públicas da alas a estas expectativas. El Ejecutivo espera, con todas las cautelas, que finalmente los grupos catalanes no presenten sus iniciativas de rechazo frontal a los Presupuestos y que no voten a favor de las enmiendas a la totalidad de PP y Cs, que se someten a votación en bloque, sin posibilidad de elegir.

Esta esperanza latió ayer con fuerza en los corrillos posteriores al acto oficial de conmemoración del 40 aniversario de la Constitución en el Congreso de los Diputados. El presidente del Gobierno, en conversación informal, concretó que su intención es que el Consejo de Ministros apruebe el Presupuesto «a mediados» de enero. Cuando el texto llegue a las Cortes, recordó, la abstención del PDECat en el debate de totalidad, junto al voto de ERC en contra de las enmiendas a la totalidad de PP y Cs, es suficiente para que el proyecto siga adelante. Con el Presupuesto vivo no se convocan elecciones, recuerdan desde la Moncloa. La posición no obstruccionista de los independentistas, por lo tanto, sería un balón de oxígeno vital para Sánchez, que conseguiría despejar una convocatoria electoral inminente con Vox llamando a la puerta.

HASTA «EL ÚLTIMO DÍA»

 Todo es de momento una simple esperanza. El Ejecutivo no ha comenzado a negociar con PDECat y ERC, admite. ¿Cuándo llamará el Gobierno a los independentistas? «Cuando hablen solo de números». La respuesta es de la titular de Hacienda, María Jesús Montero, que dijo que los grupos catalanes están «en el buen camino» y que «progresan adecuadamente» porque ya no ponen la libertad de los presos como condición, pero que aún así no se fía, porque «suelen cambiar de opinión». «Van a dejar la expectación hasta el último día», calculó la ministra.

En el Gobierno ha arraigado la hipótesis de sufrir hasta el final y dan por hecho que no ERC ni PDECat van a fijar sus posiciones definitivas hasta que los Presupuestos lleguen a las Cortes, debido a la dificultad de explicar a sus bases cualquiera de los dos escenarios: que rechazan las cuentas y pierden 2.200 millones para Cataluña; y que permiten que pasar el primer trámite aún con sus dirigentes en la cárcel.

Montero explicó que tenía el texto de las cuentas públicas preparado para aprobarlo en el Consejo de Ministros del 14 de diciembre, aunque será finalmente en enero por deseo de Sánchez, y que el proyecto se ha redactado finalmente con la senda de déficit vieja. Para garantizar el aumento del salario mínimo a 900 euros no queda otro remedio que aprobar un real decreto antes de que termine el año, para que esté en vigor el 1 de enero del 2019.

En el ambiente de la celebración se respiró también la llegada de Vox a las instituciones y las repercusiones que tendrá la presencia de la ultraderecha en el tablero político.

EL FUTURO DE DÍAZ

Sánchez evitó entrar en el futuro de Susana Díaz si no consigue mantenerse en el Ejecutivo andaluz. En la Moncloa consideran que lo más probable es que el PP, Cs y Vox pacten para desbancar del poder al PSOE tras 36 años de gobierno. El presidente, eso sí, se mostró convencido de que el partido de Santiago Abascal arrastrará hacia la radicalidad a PP y Cs, que marcará el paso y el discurso a populares y naranjas.

En esa tesis, explicó que el PSOE tendrá mayor facilidad de ocupar la centralidad del electorado. Aunque no elaboró su exposición, su reflexión parece indicar que los socialistas prevén ser eficientes en el caladero de votos del centro y la moderación, frente las derechas escoradas a la radicalidad.