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Ana Blanco: "Me emociono como todos, pero mis sentimientos no son importantes" (y II)

  • Segunda parte de la entrevista con Ana Blanco


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    Ana Blanco: 'Me emociono como todos, pero mis sentimientos no son importantes' (y II) -

    TEXTO: JUAN FERNANDEZTEXTO: JUAN FERNANDEZ 22/08/2005

    Viene de la página anterior

    --¿Es muy diferente esa Ana que controla las emociones ante la cámara de la que está en familia?

    --Mucha gente que me ha conocido personalmente se ha sorprendido de lo mucho que me río fuera de las cámaras. En el Telediario no me río porque lo que cuento no es de reír. Fuera de cámara soy una persona muy normalita, como todo el mundo. Tengo mis debilidades, mis aciertos, me encantan los chistes, adoro reírme- Pero en mi trabajo he de ponerme seria. No tengo la sensación de haber creado un personaje ajeno a mí en la tele. Sí que me he tomado muy en serio que sólo soy una intermediaria entre las noticias y la gente. Lo que yo piense o sienta, no le importa a nadie. Seguramente los informativos serían más divertidos si se colara comentarios o hiciera chistes, pero no sería serio.

    --¿Se imagina haciendo un programa más personal, donde sí valieran sus opiniones o sus sentimientos?

    --No me lo he planteado, la verdad. Seguramente sí, pero no hay muchas cosas en la tele que me apetecieran hacer. Tampoco me planteé un día presentar el telediario y de repente me lo ofrecieron. Soy una persona que no se marca demasiadas ambiciones en la vida. De momento estoy bien donde estoy.

    --A todo esto, ¿qué hace una licenciada en Pedagogía presentando el Telediario?

    --Fue una casualidad. Estaba en la universidad cuando surgió la posibilidad de ir a la radio por una chica que estudiaba conmigo y trabajaba en los 40 Principales de Bilbao. Me dijo que buscaban gente y me animó a ir. A mí me parecía un delirio, pero fui porque en casa siempre estaba puesta la radio y era un mundo que me atraía. Me hicieron una prueba y me cogieron. Luego pasé a onda media, y como mis hermanos hacían periodismo, yo también me puse a estudiarlo un par de años. Luego la cadena me trajo a Madrid.

    --¿Cómo fue el salto a la tele?

    --Otra casualidad. Me enteré de que en Telemadrid necesitaban una presentadora para un informativo cultural y una amiga me animó a ir. "Total, así tienes un vídeo tuyo presentando, como recordatorio", me dijo. Fui convencida de que no me iban a coger.

    --¿Qué ha sido de la pedagoga?

    --El mundo de la educación me sigue gustando. Y me sigo llevando fenomenal con los niños. A veces me dicen por la calle: "Tengo un niño pequeño que cuando te ve en el telediario aplaude". Me hace mucha ilusión. El sí que reconoce a la pedagoga que hay en mí.

    --¿Tiene hijos?

    --No, estoy demasiada dedicada a atender a todos los de los demás, estoy demasiado ocupada.

    --Hay pocos rostros más televisivos que el suyo. ¿Convive bien con la popularidad?

    --Ya he aceptado que despierto curiosidad en la gente, aunque aún me da cierta vergüenza que vengan a comprobar que tengo piernas y no soy un muñeco que cuenta noticias. Procuro pensar que no me reconocen. Lo llevo bien, porque por lo general la gente es muy respetuosa. Curiosamente, me suelen preguntar por el pelo. Algunos piensan que llevo peluca.

    --¿Qué imagen cree que tiene la gente de usted?

    --De una persona seria y preocupada. Prefiero pensar que me ven como una persona normal, sólo que cada día les doy las noticias.

    --A la gente también le sorprende que han pasado 14 años y tres gobiernos y usted sigue siendo el rostro de la realidad pública de este país.

    --No debería sorprender, pero es así. Mi caso es la prueba de que los informativos públicos pueden ser ajenos al gobierno del momento. Conmigo en la redacción hay un montón de gente que lleva todo ese tiempo y más. Evidentemente, si yo tuviera alguna vinculación política, no estaría donde estoy. Esto es bueno para los espectadores, porque ellos necesitan acostumbrarse a la persona que le da las noticias. Que yo lleve tanto tiempo dando el Telediario es un buen dato para la sociedad, por lo que esto representa.

    --¿Desde su sillón se percibe la presión política?

    --No personalmente. Yo creo que la información que se hace en los medios públicos está muy controlada. Eso te hace ser muy crítico con tu trabajo y no olvidar el objetivo: contar qué ha pasado, no qué me parece que ha pasado. En ese sentido, me gusta mucho estar en una tele pública a la que siempre se le piden muchas cuentas.

    --¿Se ha sentido incómoda alguna vez por motivos políticos?

    --No personalmente, pero soy consciente de que en todas las épocas hubo cosas que no se hicieron bien. Creo que es bueno ser consciente de esto para no volver a equivocarnos.

    --¿Guarda rencor hacia personas que han hablado o escrito contra usted?

    --No, yo no soy nada rencorosa. Aunque sé que hay gente que sí lo es. Es más, creo que para este trabajo es muy bueno que no sea nada rencorosa. Bueno para mí y para los demás. Es destructivo ser rencoroso.