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El misterio del ´tallahams´

No hay motivo para la alarma. El pez que destrozó la mano de una niña de 7 años en una playa de Alicante, no suele atacar a humanos.

 

Socorristas de la Cruz Roja avisan a un bañista, ayer, en la playa de San Juan. - Foto:EFE / MORELL

IGNASI MUÑOZIGNASI MUÑOZ 15/07/2006

Nada que ver con Tiburón. El pez que ha desatado el pánico en la playa de San Juan, en Alicante, no se parece mucho a los grandes animales submarinos que pueden acabar con una vida humana de un mordisco. Según los expertos, el animal que el miércoles destrozó la mano a una pequeña bañista de 7 años es un tallahams, conocido también como pez golfar o anjova, una especies muy común en casi todos los mares del mundo. Y como indica su nombre en catalán, este pez, de poderosa dentadura, es capaz de cortar los anzuelos de los pescadores.

El tallahams pesa normalmente seis o siete kilos y mide unos 60 centímetros, aunque puede alcanzar los 1,20 metros y los 12 kilos. Los ejemplares jóvenes suelen ir agrupados en cardúmenes de un centenar, del mismo tamaño para evitar su natural tendencia al canibalismo, y son depredadores rápidos y muy agresivos con sus víctimas, para lo que aprovechan una poblada dentadura en forma de sierra.

Aunque se mueven en altamar, se acercan a la costa para cazar en otros bancos de peces, a veces incluso más grandes. Sus embestidas dejan grandes rastros de sangre y de peces troceados.

Con la madurez, los grupos se hacen cada vez más pequeños, pero no por ello menos agresivos. Algunos se aventuran en estuarios y rompen las redes de pesca para cazar otras especies atrapadas. Como alimento, su carne tiene un aprecio irregular. Es grasienta y no se pesca de forma industrial, pero en algunos países del norte de África es de las más cotizadas y caras.

Pesca deportiva

Su cotización aumenta si hablamos de pesca deportiva. Cuando muerde el anzuelo resiste hasta la extenuación. Brinca fuera del agua, estira el hilo y rasca el nailon más grueso hasta romperlo. Sólo los pescadores más experimentados con la caña son capaces de hacerse con él.

Los expertos coinciden en que es muy extraño que ataque a humanos, incluso de 7 años, como la niña accidentada. Por eso apuntan a una confusión del animal, que habría interpretado la mano en movimiento como otro pez. Lo que sí es habitual es que se acerque a zonas habitadas, como puertos, acompañando a barcos o submarinos, en busca de los llamados peces pasto; bogas, jurelitos o lisas que habitan en aguas cerradas donde encuentran alimento.

El incidente de Sant Joan, por tanto, es extraordinario. Mientras la niña se recupera después de someterse a una operación de cinco horas en la que los médicos intentaron reconstruirle la mano, la playa se abrió ayer tras estar 24 horas cerrada y bloqueada a los peces con una red de cuatro kilómetros y aparejada con un millar de anzuelos. El alcalde, Luis Díaz Alperi, llegó a convocar una rueda de prensa para tranquilizar a vecinos y turistas. Llegó a afirmar "taxativamente" que el pez mordedor "no es ningún tipo de escualo".

   
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