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El pueblo medieval en el que nació Mariló Montero: con raíces aragonesas y perfecto para una escapada desde Zaragoza

Parada obligada del Camino de Santiago francés

Mariló Montero en Estella

Mariló Montero en Estella / Instagram

Mariló Montero presume de manera habitual de sus origen navarro, de hecho, en numerosas ocasiones ha reivindicado el carácter abierto y hospitalario de su tierra natal. La popular presentadora nació hace sesenta años en Estella-Lizarra, una monumental ciudad ubicada en la merindad de Tierra Estella y construida en un meandro del río Ega, a las faldas del Montejurra.

Fundada por el rey Sancho Ramírez de Aragón en 1090 para dar posada a las personas peregrinas que caminaban rumbo a Compostela, se convirtió en paso obligado del camino francés, la ruta jacobea más importante desde la Edad Media. Estella-Lizarra supo aprovechar toda la riqueza cultural y comercial del Camino de Santiago y hoy puede presumir de un importante patrimonio con influencias de diferentes estilos, como el gótico, el barroco y, sobre todo, el románico.

A menos de dos horas desde Zaragoza, "Estella la bella", como se la conocía en el siglo XV, sigue haciendo honor a aquel nombre, gracias a un patrimonio que incluye iglesias, conventos, puentes y hermosos palacios. Adentrarse en su casco histórico y caminar por su vieja judería –que fue una de las más importantes del antiguo Reino de Navarra–, es emprender un viaje al pasado.

Iglesia de San Pedro de la Rúa

Iglesia de San Pedro de la Rúa / Visit Navarra

Se puede empezar en la Plaza de San Martín, con su fuente renacentista y una gran escalinata que sube el cerro hasta la la iglesia de San Pedro de la Rúa, la iglesia más antigua de Estella, del siglo XII, que destaca por su claustro, una de las joyas de mayor valor del románico navarro, el pórtico del mismo estilo y su contundente torre situada a los pies de la nave. En la misma plaza se encuentra el Palacio de los Reyes de Navarra, la mejor muestra del románico civil de Navarra.

Continuando el paseo por la Calle de la Rúa vemos el palacio que alberga la Casa de Cultura Fray Diego de Estella, de estilo plateresco o el Palacio del Gobernador, que acoge el Museo del Carlismo. Otra visita obligada es la iglesia del Santo Sepulcro, una de las obras maestras del gótico navarro.

Plaza de San Martín en Estella

Plaza de San Martín en Estella / Archivo

Al otro lado del río Ega, cruzando por el puente de la Cárcel, también llamado puente picudo por su forma, se construyó en el siglo XII pero quedó destrozado en la III Guerra Carlista por lo que tuvo que ser reconstruido en 1873, conservando la estructura primigenia, se llega hasta la iglesia de San Miguel, de finales del siglo XII en el alto de La Mota, al igual que el templo cuyo principal atractivo es su portada norte, de estilo tardo-románico.

Para terminar el día, Estella permite disfrutar de las bondades de la gastronomía navarra y, además, no se puede dejar de probar dos de sus dulces más populares: 'Las alpargatas', hojaldres rellenos de pasta de almendra que tienen su origen en la pastelería La Ángela; y los bombones de avellanas tostadas recubiertas de chocolate (negro, con leche o blanco) llamados Rocas del Puy, de la tienda Bombones Torres.

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