Comisariada por Pablo J. Rico.

La exposición “Santiago Arranz: El artista en su laberinto” está dedicada de manera monográfica a la figura del artista oscense Santiago Arranz, siendo la primera antológica que se le dedica en la provincia de Huesca. Esta muestra mantiene vivo el compromiso del Museo de Huesca con el arte contemporáneo mediante la producción de exposiciones temporales que tienen gran acogida por parte del público.

Se trata de una muestra antológica, ideada conceptualmente a modo de laberinto, que ocupa tanto el Salón del Trono como la Sala de la Campana del museo oscense, donde se deja que el espectador elija su propio camino para descubrir, sin ningún tipo de ataduras o indicaciones, una inmersión artística en un recorrido de carácter vital donde se resume la dilatada trayectoria del artista oscense. La muestra ofrece la evolución constante de este creador en un recorrido no lineal, donde se advierte su perenne curiosidad y la inquietud por alcanzar nuevas metas artísticas, con la práctica de diversas disciplinas como vías de expresión; pintura, dibujo, diseño gráfico y escultura, pero también con la realización de proyectos ligados a la arquitectura.

En la búsqueda de esos nuevos horizontes artísticos (algo que desde los inicios siempre han acompañado a este creador) se advierte una evolución temática, pero también una constante experimentación con la utilización de diversos materiales, técnicas y soportes. Y así coexisten de forma armónica grandes formatos de carácter monumental, de gran fuerza y plasticidad, con pequeñas obras de ambiente intimista y delicado. También tienen cabida en la muestra otro tipo de materiales; fotografías, bocetos, cuadernos de artista, en los que se puede apreciar las fases del proceso creativo, y cómo a partir de una idea primigenia mediante un depurado trabajo, van cobrando forma esos planteamientos iniciales.

Sus proyectos en intervenciones de reformas arquitectónicas como las realizadas en las Capuchinas de Huesca, la biblioteca del antiguo convento de San Agustín o el bloque de oficinas de la Calle Alfonso de Zaragoza entre otras, junto con sus esculturas monumentales, ilustran su participación en proyectos de rehabilitación y ornato de diversos espacios, a los que dota de una lúcida mirada que complementa a la arquitectura con componentes de carácter estético.

Se aprecia igualmente su predilección por abordar de manera recurrente la creación de repertorios iconográficos, con novedosos vocabularios de alfabetos artísticos con carácter esquemático y antropomorfo, que aúnan un gran simbolismo y que los convierten en un lenguaje propio e identificable del artista.

En suma, desde el Museo de Huesca, con esta muestra y la edición de un libro-catálogo sobre la misma, se rinde un merecido homenaje a este creador altoaragonés de dilatada y consolidada trayectoria artística. Su sensibilidad, libertad creadora e intereses estéticos se encuentran resumidos en las más de 140 obras que integran la exposición. Pero esta muestra, que revisita de manera global todo su recorrido vital, no deja de ser sino el punto y seguido del vigoroso itinerario estético de Santiago Arranz, artista del que estamos convencidos todavía le quedan muchos caminos por explorar en una prolífica madurez creativa.