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Estrenos de cine

¿Por qué ha fracasado 'Elio', la nueva película de Pixar?

El largometraje número 28 de la compañía se ha convertido en el que peor recaudación le ha proporcionado en toda su historia

Una imagen de 'Elio'.

Una imagen de 'Elio'. / Disney

Nando Salvà

"Dejad de quejaros de que no creamos historias originales si ni siquiera vais al cine a apoyarlas desde el principio". Como demuestra este mensaje, publicado en redes hace unos días, en Pixar se sienten tan frustrados por los ingresos que ha obtenido su nueva película, 'Elio', que han decidido revolverse contra las críticas vertidas sobre ellos. Desde su estreno en la mayor parte del mundo el pasado 20 de junio -a España llega esta semana-, el 28º largometraje de la compañía se ha convertido en el que peor recaudación le ha proporcionado en toda su historia: de momento no ha llegado a los 100 millones de dólares -se estima que producir la película costó 150-, y no se espera que su comportamiento en taquilla a partir de ahora logre evitar el fracaso.

Protagonizada por un niño que es abducido erróneamente por una organización interplanetaria formada por representantes de galaxias lejanas, y que deberá colaborar con ellos para enfrentarse a una crisis intergaláctica, sobre el papel la película mezcla ingredientes que Pixar ha usado con gran éxito en el pasado: narra la amistad entre dos seres en apariencia opuestos, explora el complejo paso de la infancia a la adolescencia e invita al público a sumergirse en un mundo fantástico.

Época dorada

Para explicar por qué esta vez la receta no ha funcionado se podría aducir la competencia que 'Elio' ha afrontado en la cartelera -se estrenó casi a la vez que 'Cómo entrenar a tu dragón' y 'Lilo & Stitch', que obtuvieron sendos éxitos de recaudación- de no ser porque la rivalidad nunca había sido un problema para Pixar desde que, hace ahora justo 30 años, la productora revolucionó tanto la taquilla como la industria del cine de animación gracias a su primer largo, 'Toy Story' (1995). Para dar continuidad a ese hito produjeron una imponente sucesión de títulos -'Monstruos, S.A.' (2001), 'Buscando a Nemo' (2003), 'Los Increíbles' (2004), 'Ratatouille' (2007), 'WALL·E' (2008), 'Up' (2009), 'Del revés' (2015)- que triunfaron entre público y crítica y, aunque entretanto estrenaron algunas secuelas, se confirmaron como uno de los pocos estudios dispuestos a arriesgarse con ideas nuevas e historias originales. Y les funcionaba: 13 de sus largometrajes figuran entre las 50 películas animadas más taquilleras de la historia, y nueve han logrado alzarse con el Oscar a la Mejor Película de Animación. Todo apunta a que esa época dorada ha quedado atrás.

Más culpables del fracaso de 'Elio' parecen las dificultades comerciales a las que hoy en día, especialmente si hablamos de cine para toda la familia, se enfrenta toda nueva película que no sea una secuela, una 'precuela', un 'remake', una adaptación de un videojuego o alguna combinación de esos formatos. Este año, de momento, las ficciones infantiles más taquilleras son una de esas adaptaciones, 'Una película de Minecraft', y los citados 'remakes' 'Cómo entrenar a tu dragón' y 'Lilo & Stitch'; y, si el año pasado Pixar logró ocupar el trono de la taquilla gracias a 'Del revés 2', las otras dos triunfadoras de la taquilla de 2024 por lo que respecta a cine familiar también resultaron ser secuelas, 'Gru. Mi villano favorito' y 'Moana 2'.

Es cierto que algunas películas infantiles originales estrenadas recientemente fueron rentables, como 'Los tipos malos' (2022) y 'Robot salvaje' (2024), pero son clara minoría si se comparan con las que en ese tiempo se estrellaron contra la taquilla, y ninguna logró generar el tipo de fenómeno cultural capaz de vender juguetes o inspirar musicales de Broadway que en su día impulsaron títulos originales como 'El rey león' (1994), 'Toy Story' o 'Frozen. El reino del hielo' (2013). Sea como sea, el tropiezo de 'Elio' significa que Pixar lleva ya casi una década sin convertir una historia original en película de éxito -la más reciente fue 'Coco', estrenada en 2017- y confirma que, por sí solo, el sello Pixar ya no basta para llenar las salas. Y dedicarse exclusivamente a producir secuelas no solo sería terrible para la reputación del estudio sino también inviable a largo plazo. Necesitan refrescar su catálogo con nuevos personajes y tramas.

La sombra de la pandemia

Aunque en realidad lleva una década latiendo, la actual crisis de la productora se ha agravado con rapidez desde que irrumpió la pandemia. Acababan de estrenar 'Onward' cuando el cierre de los cines les obligó a reubicar la exhibición de la película en la plataforma de 'streaming' Disney+, y lo que entonces pareció una decisión aislada se convirtió en costumbre: sus tres estrenos originales inmediatamente posteriores, 'Soul' (2020), 'Luca' (2021) y 'Red' (2022) también se estrenaron directamente en 'streaming', sin coste adicional para los suscriptores -'Lightyear' (2022), 'spin-off' derivado de 'Toy Story', obtuvo mientras tanto unos ingresos muy inferiores a lo esperado-; en un contexto en el que las plataformas ya fomentaban que el público se quedara en casa, la decisión hizo que muchos espectadores asumieran que las producciones originales de Pixar eran gratuitas en Disney+. También en los últimos años, y quizá en parte porque en 'streaming' los dibujos se ven mucho más pequeños, la compañía parece haber dejado de prestar atención a la innovación y la intrepidez visuales mientras otras propuestas animadas como 'Spider-Man: Cruzando el Multiverso' (2023) o la oscarizada 'Flow' (2024) triunfaban apostando por el riesgo formal.

Una imagen de 'Elio'.

Una imagen de 'Elio'. / Disney

Sin duda, la polémica que ha envuelto 'Elio' tampoco ha resultado precisamente beneficiosa. En el transcurso de su producción, se impusieron cambios en el perfil de su protagonista -un chaval de 11 años que inicialmente presentaba rasgos 'queer'- con el fin de hacerlo más masculino, provocando así el abandono del proyecto por parte tanto del director Adrian Molina, abiertamente gay, como de la actriz America Ferrara. La medida es otra demostración del miedo que los mandamases de Disney, compañía madre de Pixar, le han cogido a la corriente 'antiwoke' que impera en el presente, que recientemente ya les llevó a eliminar de de la serie 'En la victoria o en la derrota' toda una subtrama de temática transgénero.

Para muchos, en todo caso, el problema de Pixar es más sencillo: el exceso de complejidad argumental de sus historias originales, con las que los espectadores no están familiarizados de antemano. 'Elio' habla de clonaciones, políticas intergalácticas y otros asuntos capaces de confundir al público infantil, y no se hace fácil resumir en pocas palabras las premisas de películas como 'Soul' y 'Elemental' (2024); tampoco la del largometraje que Pixar estrenará en marzo de 2026, 'Hoppers': una joven transfiere su mente a un robot castor para infiltrarse en el mundo animal y así frustrar los planes de un promotor inmobiliario. Quienes la consideren demasiado compleja, sin duda no tendrán el mismo problema cuando tres meses después, justo dentro de un año, se estrene 'Toy Story 5'.

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