Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Cine y salud mental

El estreno de la película 'Nuremberg' ensalza el papel de la psiquiatría contra el nazismo

En la cinta se pregunta qué diferencia a los dirigentes nazis del resto de la humanidad

La Sala 600 del Tribunal de Nuremberg.

La Sala 600 del Tribunal de Nuremberg. / EFE

Fidel Masreal

Barcelona

Una pregunta esencial sobrevuela la película 'Nuremberg', recientemente estrenada: ¿Podemos definir psicológicamente el mal, para evitar que vuelva a pasar? Se trata del nazismo, del holocausto, de la inhumanidad de los campos de exterminio. Y de ello habla la cinta de James Vanderbilt al poner el foco en un psiquiatra, Douglas Kelley, que fue el encargado de evaluar la salud mental de los altos cargos del nazismo juzgados en Nuremberg tras la Segunda Guerra Mundial, entre ellos el que estaba destinado a ser el sucesor de Hitler, Hermann Göring.

La película es un retrato histórico y una lección moral, porque ese juicio sentó un precedente respecto a la justicia internacional. Pero se trata de una narración donde la función de Kelley es esencial. Primero, porque asistimos a un proceso en el que el psiquiatra se debe ganar la confianza de Göring, pese a las atrocidades cometidas por el alto cargo nazi. Esa es una de las tareas de los psicólogos y psiquiatras, generar el clima necesario para que la persona atendida se abra.

La cuestión por la que el profesional es citado en las fases previas al juicio es saber si los cargos nazis actuaron conociendo la realidad de sus hechos. Si estaban psicológicamente sanos. Pero enseguida la tarea de Kelley va más allá.

Narcisismo

Uno de los rasgos de personalidad de Göring es el narcisismo. El psiquiatra lo describe y explica con claridad. Se trata de un rasgo de la personalidad, pero no de una patología, no una enfermedad. El psiquiatra, fruto de sus horas de conversación con el dirigente nazi, traza la personalidad de Göring. Pero entonces llega uno de los elementos clave de la película y, de hecho, de buena parte de la investigación sobre el régimen de Hitler: ¿son personas diferentes a nosotros, quienes cometieron esas inhumanidades atroces? ¿Hay algo que les defina a ellos en exclusiva? La respuesta es, ciertamente, aterradora, en palabras de Kelley: no, no lo hay. Por tanto, cualquiera podría, en determinadas circunstancias, haber llegado a tomar decisiones similares. Se trata de una conclusión cercana a la banalidad del mal, descrita por la filósofa judía Hanna Arendt tras asistir al juicio del nazi Adolf Eichmann en 1961.

Cómo desmontar a un nazi

El trabajo de Kelley escuchando a Göring y estableciendo cercanía incluso con su mujer y su hija, sirvió para un objetivo esencial: que la acusación en el juicio tuviera herramientas con las que ganar la batalla dialéctica. El riesgo era notable -dar difusión internacional al discurso nazi. El psiquiatra da pistas sobre cómo derrotar a este tipo de personalidades narcisistas: lograr que el orgullo que muestran se les gire en su contra.

El resultado del juicio es conocido. Todos fueron condenados a muerte por crímenes de guerra y contra la humanidad. Pero Göring evitó la horca porque horas antes de la ejecución se suicidó tomando cianuro. También Hitler se suicidó, antes de entregarse tras perder la Guerra.

Respecto a Kelley, su vida no fue precisamente un camino de rosas, tras haber jugado un papel determinante en Nuremberg. Siguió alertando, sin mucho éxito, de que las raíces del mal del nazismo pueden volver a brotar.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents