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El plato aragonés que es ideal (y muy rico) cuando llega el frío

La gastronomía de Aragón tiene comidas muy apreciadas en el resto de España y que son perfectos durante el otoño e invierno

Sopa de ajo aragonesa

Sopa de ajo aragonesa / @cocinacon_merchemix

Zaragoza

El frío ya está aquí. El tiempo suave y confortable parece que tiene los días contados después de unas semanas resistiendo con la ropa, cuanto menos, de entretiempo. La buena noticia es que se abre la veda para todos aquellos platos que más apetecen en otoño e invierno. Y cuando de gastronomía se trata, Aragón sale muy bien parada.

La comunidad tiene platos muy apreciados en España que son atemporales, pero sí es cierto que es durante los meses más fríos cuando las alternativas son mayores porque se abre toda una grama de platos contundentes y calientes que quizás no sean los más atractivos cuando el calor aprieta.

Ejemplos sobran. Cuando comienza el mal tiempo y al cuerpo le apetece un llenarse de calor y cobijo entran en escena recetas tradicionales de la cocina aragonesa como las sopas de ajo.

Ingredientes necesarios

Se trata de un plato muy popular en las casas humildes aragonesas del siglo pasado que, como ha sucedido con otras comidas típicas entre los menos pudientes durante la posguerra, se está revalorizando en los fogones de todo tipo. De hecho, hay restaurantes de renombre que la incluyen en su carta.

Su preparación es muy sencilla. Los ingredientes necesarios son:

  • Pan duro o del día anterior cortado en lascas (100g)
  • Ajos pelados (8)
  • Aceite de oliva virgen extra (100 ml)
  • Tacos de jamón serrano (100g)
  • Pimentón dulce (una cucharada)
  • Agua (1'5 litros)
  • Pastillas de caldo (2)
  • Huevos (2)
  • Sal y pimienta al gusto
  • Perejil fresco picado

Cómo preparar las sopas de ajo

Lo primero que tenemos que hacer es picar los dientes de ajo y sofreírlos en una olla junto con el jamón serrano a fuego medio. Cuando estén cocinados, añadir el pimentón para que se fría durante menos de un minuto para que no se queme.

A continuación, añadir el agua y las pastillas de caldo (o el caldo de carne casero, si se prefiere evitar las pastillas) y, cuando entre en ebullición, bajar a fuego medio y dejarlo durante 20 minutos.

Finalmente, solo queda incorporar los huevos y el pan, removiendo con una cuchara para que emulsionen todos los ingredientes perfectamente. Antes de servir, caliente, es recomendable dejar reposar la sopa de ajo durante unos minutos.

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