Aragón es el lugar ideal para visitar si se quiere estar en contacto directo con la naturaleza, el arte y la cultura, con imponentes paisajes y edificaciones que entremezclan los edificios modernos con rincones que evocan al pasado y que invitan a perderse por sus leyendas.

Ejemplo de ello son sus castillos. Aragón cuenta con más de 700 fortificaciones construidas a lo largo de su nutrida historia, con una esencia que los hace únicos. En estos impactantes espacios el visitante puede embarcarse en una aventura inolvidable y conocer más del pasado que encierra su comunidad, así como las múltiples historias que todavía pueden contarnos sobre nuestras raíces, a través de personajes y leyendas que han trascendido con el tiempo.

Estos cuatro castillos aragoneses han sabido adaptarse a los tiempos sin perder su esencia, sirviendo de hogar para nobles y grandes figuras de la época, sirviendo como edificación defensiva y evolucionando a lo largo de los siglos, siempre manteniendo su esencia y sumergiendo a sus visitantes en sus infinitas historias.

Albalate del Arzobispo: el vivo ejemplo de reinvención a lo largo de los siglos

El castillo de Albalate del Arzobispo, situado en las faldas de una colina de la comarca del Bajo Martín, sirvió en el pasado de residencia de los arzobispos zaragozanos. Sus múltiples espacios han sido restaurados con el paso de los años, adaptando alguno de sus rincones y desapareciendo otros. 

Algunos de sus espacios ya no pueden ser visitados ya que desaparecieron para siempre, como es su parte más plebeya, en la que se encontraba un vasto patio de armas, la iglesia de los santos Justo y Pastor, y las casas y barracas donde habitaba la soldadesca y siervos del castillo. No obstante, en su lugar se encuentran actualmente la plaza de toros y una pista de baile, que sirve como entretenimiento para todos los vecinos.

Por otro lado, su parte señorial ha sido escenario de grandes acontecimientos a lo largo de los años, encerrando miles de historias tras sus puertas. Comenzó brindando cobijo a arzobispos, y pasó a ser hospital para enfermos durante la peste en el XVII, un concurrido cuartel en la guerra de Secesión, la de Independencia, y la primera Carlista, ruina y expolio hasta principios del S. XX, depósitos de agua municipales de 1913 a 1966, cárcel en la República y la guerra civil, salón de actos durante la dictadura y monumento nacional y museo, actualmente.

En la actualidad, el castillo de Albalate del Arzobispo acoge a lo largo del año diferentes exposiciones temporales, conferencias, conciertos y recitales, entre otros; además de eventos privados como bodas o reportajes fotográficos. Entre estos eventos destacan los Festivales de los Castillos, en los que han sido escenario durante tres años.

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El castillo abre de martes a domingo, en horario de mañanas, de 10.30 a 13.30 horas, y de tardes, de 15.30 a 19.30 horas. Para poder visitarlo es necesario contactar con el informador de Patrimonio, Alfredo Martínez, disponible en el teléfono 600 24 72 81. El precio de la entrada es de 4 euros, aunque ofrecen tarifas reducidas para grupos de cinco o más personas, a menores de 12 años y jubilados.

Biel: una exquisita mezcla de función militar y palaciega

El castillo de Biel siempre se ha constituido como un punto estratégico, puesto que su ubicación se encuentra muy próxima a la frontera de Navarra. La edificación fue construida por Sancho el Mayor, y tuvo a lo largo de los siglos XI y XII distintos moradores, como Alfonso I el Batallador, y existe documentación que prueba la estancia en su torre de Ramiro II.

Sus visitantes podrán retroceder en el tiempo a través de sus paredes recorriendo los diferentes espacios que componen el castillo, como la torre, de 30 metros de altura, y la Iglesia románica de San Martín; y se deleitarán con la exquisita mezcla de estilos de una edificación que ha combinado durante mucho tiempo la función militar y la función palaciega, algo que se consiguió gracias a ser Biel un territorio ubicado en zona fronteriza, donde las distintas culturas y linajes competían por ganar espacio y poder.

Los imponentes muros del castillo de Biel han servido de hogar para diferentes nobles durante siglos, entre los que destaca el rey Sancho Ramírez o sus hijos Fernando y Alfonso, este ultimo señor de Biel, Luna, Bailo y Ardaniés. 

Ya en el siglo XX, desde el Gobierno se apostó por mantener la solemnidad de la edificación, invirtiendo el Ministerio de Cultura 25 millones de pesetas en 1996 para restaurar su tejado, y rehabilitando su interior años más tarde, a fin de que este espacio pueda servir como muestra viva de la cultura tradicional del municipio. Además, es tal la riqueza que encierra este castillo que ha sido incluido dentro del catálogo de Bienes de Interés Cultural.

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Para poder visitar esta magnífica edificación, el Ayuntamiento de Biel ha habilitado un horario que se hará efectivo a partir del 1 de febrero, y que se mantendrá igual durante todo el 2022: se podrá acceder al castillo los sábados por la tarde, de 17.00 a 19.00 horas; y los domingos por la mañana, de 11.00 a 13.00 horas.

Monzón: de fortaleza árabe a cuna de los templarios de la Corona

Los imponentes rincones del castillo de Monzón, edificación árabe declarada Monumento Nacional, sirvieron durante mucho tiempo de bastión musulmán, convirtiéndose en una fortaleza emblemática de Monzón y el Cinca Medio donde se generaron grandes conflictos. Desde el año 1143 el castillo se convirtió en la sede de la principal encomienda templaria de la Corona de Aragón, que transformaron la fortaleza en un convento.

 Fue el Temple el que le agregó las murallas, torres y caballerizas que sirvieron para proteger el castillo, y que a día de hoy son un elemento imprescindible. Además, el interior del castillo alberga en la actualidad un centro dedicado al Temple, en el que los visitantes podrán introducirse en el fascinante mundo de esta orden militar.

A su vez, el castillo acoge una sala capitular que con el tiempo sirvió para albergar a las tropas cuando el castillo se convierte en cuartel de artillería. En la actualidad la sala se encuentra restaurada y en ella se celebran diferentes actos culturales como el homenaje a Guillem de Mont-Rodón, que este año se celebrará en mayo. Unida por un arco a esta se encuentra la Torre del Homenaje, último refugio de los defensores de la fortaleza, y donde ahora los visitantes pueden aterrizar siglos atrás a través de una colección de reproducciones de láminas antiguas del castillo y de diferentes piezas recogidas en las excavaciones.

El castillo también destaca por su Templo de San Nicolás, el edificio mejor conservado de todo el conjunto y que mantiene intacta la esencia de la arquitectura templaria, donde los visitantes pueden ver la entrada de uno de los pasadizos que hubo en el castillo. Asimismo, la Torre de Jaime I es parada obligatoria en la visita puesto que, según la tradición, es allí donde se alojó el niño-rey Jaime I durante los tres años que vivió en el castillo.

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Se puede visitar el castillo los martes de 15.00 a 17.30 horas, y de miércoles a domingo de 10.00 a 14.00 horas y de 15.00 a 17.30 horas. 

Mora de Rubielos: exposiciones y recreaciones que te trasladan al medievo

Mora de Rubielos cuenta con un castillo único en España, que se constituye como el castillo medieval más visitado del sur de Aragón. En sus inicios, fue Castillo Palacio de los Fernández de Heredia, grandes figuras de la historia, pasando con el tiempo a ser el convento de San Francisco y, más tarde, fue utilizado de cárcel y cuartel militar, funciones que fueron dejando huella.

En la actualidad, los visitantes pueden perderse en las historias vividas en la fortaleza, en la que se aprecia su capacidad defensiva delicadamente mezclada con la vocación palacial, y recorrer los 9.000 metros cuadrados de espacios visitables; su espectacular Patio Porticado de armas nos dará acceso a las diferentes estancias, como la capilla, los amplios salones, o las cómodas alcobas señoriales, y sumergirte en dos niveles de extensos sótanos y mazmorra, con curiosas maracas de canteros.

Albergan exposiciones que trasladan a los actuales huéspedes del castillo al Medievo, como su exposición de armas de asedio Al Asalto y La Guerra de la Edad Media, y en las caballerizas la recreación de un campamento Templario. Es el escenario de los festivales Puerta al Mediterráneo y exposiciones de arte, que ofrecen una nueva perspectiva del castillo. Además, dispone de folleto informativo y audioguía para conocer mejor la historia.

De igual forma, el castillo de Mora de Rubielos ha sabido adaptarse a los tiempos, ofreciendo a sus visitantes servicios como parking gratuito en la explanada, bares, restaurantes o tiendas, que facilitan el pasar un excelente día descubriendo la historia turolense.

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Se puede visitar el castillo de lunes a viernes de 10.00 a 14.00 horas, y de 17.00 a 19.30 horas; sábados de 10.00 a 14.00 horas y de 17.00 a 20.00 horas; y domingos de 10.00 a 14.00 horas. Además, si se desea optar por una visita guiada, que se realizan desde la oficina de turismo, es necesario hacer la reserva con mínimo dos días de antelación en el 978 80 61 32 o el e-mail oficinadeturismo@moraderubielos.com.