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Fuego y telarañas

El choque sexual más llamativo de First Dates: Carmen pasó de "ninfómana" a "monjita"

Aunque él se definió como “peligroso” y “adicto a la pasión” y ella confesó haber tenido un gran cambio sexual, la cita terminó con ambos queriendo repetir

Carmen en 'First dates'

Carmen en 'First dates' / Cuatro

Carlos Merenciano

Madrid

La última entrega de 'First Dates dejó una de las citas más desiguales, y a la vez más sorprendentes, de la temporada. Pol, un músico argentino que presume de magnetismo y desparpajo, confesó a Carlos Sobera nada más entrar que nunca había tenido dificultades para conocer mujeres: “Me han dicho que soy divino y que querían irse conmigo a la cama”. Aseguró ser “peligroso” cuando hay química y sentenció sin filtros: “En el sexo no hay nada prohibido”. Su lista de requisitos era igual de explícita: “El físico me importa un 75%. Que tenga buenas tetas, que sea fogosa y que improvise”.

Su cita, Carmen, llegaba con un discurso radicalmente distinto. “Desde que tengo la menopausia me ha desaparecido el apetito sexual. No sé si serán las hormonas, pero ahora no me apetece”, confesaba. Sin embargo, al conocerla, Pol se mostró encantado: “Me gusta su físico… y tengo que reconocer que me han encantado sus tetas”.

Durante la cena, el contraste entre ambos se hizo aún más evidente. Tras compartir sus profesiones —ella dedicada a labores de limpieza y cuidado de mayores y él a la música—, Pol condujo la conversación al terreno sexual. Carmen, sin esconderse, reveló: “Con lo que yo he sido… he pasado de ninfómana a monjita. Me va a tener que quitar las telarañas”. A lo que él respondió con la sinceridad habitual: “A mí lo que más me gusta es que me hablen… que me digan cosas elevadas de tono, cosas guarras”.

Lejos de enfriarse, la cita se animó todavía más en la terraza del restaurante, donde protagonizaron un baile sorprendentemente cómplice que desmontó todas las previsiones iniciales. Entre risas, movimientos y miradas divertidas, la supuesta incompatibilidad empezó a difuminarse. Y contra todo pronóstico, la decisión final fue un doble sí. Pol aseguró que quería repetir porque “hubo mucha complicidad entre los dos”, mientras que Carmen reconoció haberse encontrado mejor de lo que esperaba: “Me lo he pasado muy bien”.

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