Actualmente, Pablo Abián es el número uno del ranking nacional y 51º del mundo. Tras una semana de aclimatación en tierras japonesas, Pablo comenzará su andadura en Tokio el día 26. Como él mismo reconoce, no ha tenido «la mejor de las suertes» en el sorteo ya que ha quedado encuadrado en un grupo con el estonio Raul Must y el chino Chen Long, ni más ni menos que el actual campeón olímpico. Pero lejos de compadecerse, Abián intentará mostrar su mejor versión. «No me gusta poner excusas. El objetivo, sabiendo que es complicado, tiene que ser pasar de grupo. Quiero competir de tú a tú y pelear los dos partidos». 

Pero no ha sido un camino fácil el que ha tenido que recorrer el actual número uno español hasta llegar a su actual posición. Pablo Abián nació hace 36 años en Calatayud. Desde muy pequeño, a los cinco o seis años, comenzó a jugar al bádminton gracias a su padre, que fue quien introdujo este deporte en el municipio zaragozano. Si ahora el bádminton no es uno de los deportes más populares, menos lo era cuando él era un niño. Pero aun con dificultades, Abián pudo seguir practicándolo y mejorando hasta que a los 18 años tuvo la posibilidad de irse a vivir a Madrid a la Residencia Blume, centro especializado en deportistas de alto nivel, y donde se comenzó a gestar su carrera.

Llega enrachado a Tokio

Abián llega en muy buena forma a la cita olímpica ya que viene de hacer un doblete en los Campeonatos de España de bádminton, donde logró el título tanto en la categoría de individuales como en el dobles. También se llevó la victoria en el último torneo internacional en el que participó, disputado en Alicante. «Me encuentro muy bien, sigo disfrutando cada día en la pista», asegura el bilbilitano. Y es que tras tantos años en la alta competición, Pablo no ha perdido la ilusión por seguir jugando. Destaca la medalla de oro lograda en los Juegos Europeos de 2015 en Bakú y sus medallas en los Juegos Mediterráneos como los triunfos más relevantes de su carrera, aunque se muestra muy orgulloso de toda ella. «La gente no sabe lo complicado que es mantenerse tantos años en la élite», explica el deportista.

Repasando sus anteriores experiencias olímpicas, Abián recuerda con especial cariño su debut en Pekín 2008. «Llegar a China a mis primeros Juegos, donde el bádminton es deporte nacional, fue muy emocionante. Aunque donde consiguió el mayor hito en unos Juegos Olímpicos fue en Londres 2012 cuando en la fase de grupos consiguió vencer al checo Petr Koukal y se convirtió en el primer español en categoría masculina que ganaba un partido de bádminton en una cita olímpica.

"Me siento todavía competitivo. No pienso en la retirada."

En estos Juegos el aragonés echará de menos el calor del público. «En Japón el bádminton también es un deporte muy seguido», afirma Abián. Aunque no podrá haber espectadores en las gradas, el español contará con un apoyo muy especial en Tokio, ya que su hermano Javier (con el que también suele competir en la modalidad de dobles) es miembro del cuerpo técnico de la delegación de la Federación Española de Bádminton y podrá estar allí animándole.

Con respecto al futuro, y aun reconociendo que cada vez le va quedando menos, Pablo Abián no piensa de momento en la retirada. «Los resultados son los que dictan sentencia, pero a día de hoy me encuentro con ganas de seguir entrenando y mejorando día a día», confirma el de Calatayud. Así que Abián espera que estos de Tokio no sean sus últimos Juegos y peleará por despedirse en la cita de París en 2024.