Pablo Abián debuta en sus cuartos Juegos Olímpicos a las tres de la próxima madrugada, hora española. El bilbilitano tiene ante sí un duro reto, pues comparte grupo con el vigente campeón olímpico y del mundo y solo se clasifica el primero de cada uno de los grupos de tres jugadores, pero también tiene claro su objetivo. «Lo más importante es ir partido a partido. En el primero, contra el estonio Raul Must, comenzar con victoria y llegar al segundo, contra el chino Chen Long, actual campeón olímpico y doble campeón del mundo, en buena forma para plantarle cara», señalaba Abián antes del debut.

A sus 36 años, el bilbilitano se mantiene en lo más alto del bádminton nacional. Hace poco más de un mes logró su decimoquinto título de campeón de España en los últimos dieciséis años y ahora no falta a su tradicional cita olímpica. El aragonés es uno de los más veteranos de la delegación española con tres Juegos ya a sus espaldas. Fue trigésimo tercero en Pekín 2008, decimoséptimo en Londres 2012 y decimocuarto en Río 2016 y ahora asegura que van a intentar «que España esté lo más alto posible».

La primera prueba de fuego la tiene la próxima madrugada. Abián se estrena a las diez hora local, las tres hora peninsular, contra el estonio Raul Must. Su hermano, pareja de dobles (con el que ha ganado ocho títulos de España) y entrenador Javier explicaba en la presentación las opciones del bilbilitano. «Lo estamos preparando a conciencia, ya que Must es un jugador muy seguro contra el que Pablo ya ha jugado varias veces y sabemos que hay que tenerlo bien planificado y sobre todo tener paciencia». Por eso el reto es superar este primer encuentro y poder pelear después ante el chino Chen, un rival al que el aragonés nunca se ha enfrentado. «Si salimos con opciones del partido contra Must esperemos que el plan de juego funcione contra Chen y que podamos dar la sorpresa», señala Javier Abián.

Pablo fue el primer español, en Londres 2012, en lograr una victoria olímpica en el cuadro masculino y llega a Tokyo como número uno del ránking español. También llega dispuesto a disfrutar de su cuarta cita olímpica, aunque esta será diferente. «La ausencia de gente en las gradas hace que estos Juegos sean especiales, por la situación bajo la pandemia y porque han transcurrido cinco años desde los anteriores. Será muy raro sin público. Ya hemos estado en el pabellón, es espectacular, con un aforo de 7.000 personas, y hubiera sido muy bonito, pero ya llevamos un año compitiendo sin público y estamos acostumbrados», indica el bilbilitano,