Un siglo y un año después de obtener la primera medalla olímpica de fútbol, España se ha asegurado, como mínimo, la misma plata que conquistó en Amberes-1920 o la que cerró el siglo en Sydney-2000, aunque el objetivo sea el recordado oro de Barcelona (1992). Equipo tiene para aspirar al premio máximo, aunque se enfrentará a un rival de envergadura. Al vigente campeón, nada menos.

En la final, que se disputará el sábado (13.30 h.) en Yokohama, espera Brasil, que venció a México en los penaltis (4-1) tras el empate a cero en el tiempo reglamentario. La Brasil del veteranísimo (38 años) y laureadísimo (44 títulos, récord mundial) Dani Alves, capitán y uno de los líderes, por edad y carisma, del equipo.

El primer gol

La clasificación llegó por la vía agónica, en la segunda prórroga seguida, y con un gol a los cinco minutos de la conclusión del tiempo añadido. Lo anotó Marco Asensio en un tiro parabólico que dejó anonadado a Japón y sin poder reaccionar, cuando el partido se había abierto. El extremo mallorquín marcó su primer gol del torneo, que tuvo un valor incalculable.

Ni será fácil la final ni lo fue la semifinal, aunque Japón carezca del lustre futbolístico de Brasil. El anfitrión cuajó un torneo impecable, preparado muy a conciencia, en busca del metal que le arrebató España, aunque le quedará la consolación del bronce que peleará frente a México. Igual que en 1968. Aguantó hasta la prórroga conservando la portería a cero, la segunda seguida para los chicos de Luis de la Fuente.

Rafa Mir, titular

La Rojita mantuvo los problemas que tenía con el gol, solventados brevemente en la explosión realizadora frente a Costa de Marfil (5-2) en los cuartos de final. Eso problemas iban a ser mayores frente a Japón, la mejor defensa del campeonato con solo un gol encajado. El seleccionador creyó solucionarlos otorgando la merecida titularidad a Rafa Mir, el triunfador en la eliminatoria anterior, eliminando a Marcos Asensio del once inicial. El madridista entró luego por Pedri, agotado después de 72 partidos en 12 meses.

La otra novedad, menos relevante, fue la entrada de Marc Cucurella como lateral izquierdo en lugar de Juan Miranda. En la derecha, lesionado Óscar Mingueza, jugó Gil, y fue sustituido al descanso con una amarilla; el árbitro le ahorró la expulsión en la última jugada del primer tiempo, donde España solo tuvo un par de ocasiones: un cabezazo muy forzado de Oyarzabal y, sobre todo, un mano a mano de Rafa Mir solo frente al portero Tani que estrelló en su cuerpo, acción que luego se repitió a tres minutos del final.

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El dominio español fue más acusado ante un rival que se sentía cómodo recostado atrás y cada vez más lejos de poder hilvanar el contraataque ganador. Takefusa Kubo era un alma en pena defendiendo en su propio campo, algo que pareció más un plan de partido. El de la prórroga era otro, ya que Japón retiró a su principal referente. 

Ficha técnica

Japón: Tani; Sakai, Itakura, Yoshida, Nakayama; Endo, Tanaka (Hashioka, m. 118); Doan (Maeda, m. 91), Kubo (Miyoshi, m. 91), Hatate (Soma, m. 65); Hayashi (Ueda, m. 65).

España: Simón; Gil (Vallejo, m. 46), Èric Garcia, Pau, Cucurella (Miranda, m. 106); Merino (C. Soler, m. 59), Zubimendi (Moncayola, m. 97), Pedri (Asensio, m. 83); Oyarzabal, Mir, Olmo (Puado, m. 65).

Goles: 0-1 (m. 115), Asensio conecta un tiro parabólico con la pierna izquierda.

Árbitro: Kevin Ortega (peruano).

Tarjetas: Gil (m. 12), Merino (m. 50), Zubimendi (90+4), Sakai (m. 98), Vallejo (m. 109).

Estadio: Saitama.