El premio de pintura convocado por la Delegación del Gobierno es acierto que aplaudimos. Enhorabuena, señor Ameijide. A mí no me ha gustado nada el cuadro ganador, que ni aporta ni innova, pero maestros tienen la Santa Iglesia. Tampoco contemplo como ajustado el jurado elegido, un tanto escorado hacia vanguardismos en los que de todo hay. Para ocasiones venideras, debería mejorarse en varios niveles: ¿no parecería sensato exponer dos o tres días a la pública contemplación la totalidad de obras presentadas antes de que seleccione el jurado? ¿No sería bueno que el jurado pudiera desbrozar ante el conjunto de lo presentado y no a guisa de pases de modelos? ¿Sería conveniente valorar únicamente los trabajos profesionales? ¿Por qué no razonar criterios y decisiones? Y aún me quedan muchas cuestiones en el tintero que ahorro para poder manifestar mi desagrado por el protocolo de la entrega. No es de recibo que un educado ciudadano (¿conserje?) exija a la entrada carnets de identidad, apunte nombres o requiera invitaciones. Hablamos de arte, de pintura, de bohemia, por un día en la casa de todos, aunque en esta ocasión pareciera lo contrario ante tan feliz iniciativa.

*Profesor de Universidad