La retaguardia ha dejado de serlo en cuanto se han puesto en marcha las maniobras. Ya no existe la OTAN, Europa se ha escondido hasta que escampe (aunque esta invasión es contra el euro más que otra cosa, y quizá cuando escampe ya no hay lugar para Europa). Las referencias blandas que amortiguaban (malamente) la abusiva presencia militar se han pulverizado. Europa, la OTAN (de entrada no, ¿o sí?), las misiones "humanitarias". En cuanto Bush, con el vergonzante apoyo de Aznar, ha decretado el estado de sitio mundial, todos esos subterfugios y medias palabras han reventado. Ahora podemos decir claramente que no a todo eso. Los campos de maniobras, las piruetas de los cazas, la monserga deci-bélica de ser una comunidad condenada a entrenamiento y formación militar. Ahora podemos decir claramente que dejen de sobrevolar gratis las Cinco Villas, la capital, la Hoya de Huesca y todo lo demás. Ahora, ya, ni pagando. Que devuelvan inmediatamente ese tercio del término municipal de Zaragoza del que vienen disfrutando por simples privilegios feudales, franquistas. El que quiera instalarse en Plaza, en Empresarium, en La Muela, etc, que alquile o compre un solar, como cualquier otra empresa u organismo. Señor ministro Trillo: basta de contraprestaciones difusas y simbólicas. Las contraprestaciones, por contrato. Como en las Bardenas Reales, por ejemplo.

Y en cuanto a los símbolos, cada cual es libre de elegir o inventar los suyos, incluso de cambiarlos cada año. No queremos que se entrenen más para matar en San Gregorio. Y menos, gratis. Hasta que ustedes declararon la guerra --y lo que es peor, sin declararla-- aún se podía llegar a un acuerdo comercial. ¿Acaso no cobra el Estado a Aragón por cuatro trenes que se caen a pedazos? ¿Por qué habríamos de seguir regalando todo ese suelo y ese cielo a quien nos trata con tanto desdén y tanta cicatería? Ahora, con una escalada bélica mundial a la que irresponsablemente ha contribuido este gobierno, el arreglo parece inviable. El rechazo de la gente a esta guerra puede acelerar la devolución de los campos de maniobras y de la paz del cielo aragonés, vetado a la aviación civil y comercial en aras de una defensa que no era sino ataque. Los partidos -muy especialmente el PSOE- han de concretar sus promesas electorales sobre este asunto.

*Periodista y escritor