Los ministros que vienen a Zaragoza cumplen con su cometido y desaparecen inmediatamente, hacen lo que vulgarmente se conoce por tocar chufa. Lo hizo Cascos el martes, tras inaugurar el desdoblamiento de la N-232, y lo hizo el miércoles Javier Arenas, que en cuanto dejó bien claro ante el BIE que el Gobierno español está en cuerpo y alma con la candidatura de Zaragoza a la Expo 2008 hizo mutis mientras la cumbre internacional seguía en todo su apogeo. La prisa del vicepresidente sorprendió bastante porque fue muy notable y notoria.