El ministerio que asume Joan Clos fue creado ex novo en el 2004 por los gestores del entorno del presidente Zapatero para dotarlo de suficiente fuerza política con la que mostrar el peso de los socialistas catalanes en el nuevo Gobierno. Se reunieron en el nuevo ministerio hasta ocho competencias estatales dispersas entre el efímero departamento de Ciencia y Tecnología y el de Economía y Hacienda, vinculado hasta entonces al todopoderoso vicepresidente Rodrigo Rato. Asumió el cargo José Montilla, que en poco tiempo resolvió, por ejemplo, la cuestión de los horarios comerciales o el sometimiento a las autoridades de la competencia de las empresas de telefonía móvil. Pero queda para el ministro Clos la gestión pura y dura del futuro mapa energético español. De inmediato, poco puede hacer. Las opas sobre Endesa de Gas Natural y de la alemana E.ON se han convertido en cuestión tan política --y judicial, porque la eléctrica española acudió desde el principio a los tribunales-- que el nuevo ministro queda a merced del calendario de decisiones que viene marcado por las instituciones españolas y europeas. Tanto interés en reducir la capacidad política del Ministerio de Industria, del que se pide que pierda la competencia sobre energía, es sospechoso: en el relevo de Montilla por Clos han vuelto a funcionar los mismos intereses ventajistas de empresas que quieren alejar del poder político el reparto del mercado energético español. A Clos no le van a dar tregua, aunque la decisión escapa ya a sus competencias: el presidente Zapatero ha anunciado que va a resolver la opa de E.ON con su colega alemana Angela Merkel.