La preocupación de los vecinos del Arrabal por la actitud normalmente desafiante y, en ocasiones, agresiva de ciertos pandilleros que toman el parque del Tío Jorge los fines de semana es creciente. Con independencia de su origen o de su condición, la verdadera gravedad de la situación la provoca su comportamiento violento. Y ahí es donde ayuntamientos y delegación del Gobierno deben actuar con decisión. De lo contrario se corre el riesgo de que se acuñe la máxima de que el parque está tomado por inmigrantes violentos y se genere un problema de convivencia que, actuando con anticipación, podría evitarse.