El pasado martes podíamos leer las amargas y razonadas quejas de una profesora interina que, a partir de este año, y tras ejercer con profesionalidad y entrega --como todos sus colegas en la docencia-- durante ocho cursos en Zaragoza, se ve ahora obligada a desplazarse diariamente a Teruel. ¡Cuántos compañeros suyos, funcionarios de carrera, con dos y más hijos a su cargo, llevan una media de 14 años haciendo lo mismo!, por más que desde la Administración correspondiente pongan algún que otro parche provisional. Y ¡cuántos interinos llevan años y más años en Zaragoza capital, ocupando plazas que no salen a concurso de traslado. Unos y otros son víctimas del sistema, de una Consejería de Educación incapaz de solventar una problemática cuyas consecuencias afectan seriamente a la salud física y mental de cientos de enseñantes y sus familias. ¿Cuándo sacarán a concurso de traslado para funcionarios todas las plazas disponibles? ¿Cuándo se arbitrarán soluciones adecuadas para solventar la compleja y difícil situación del profesorado interno? Urge una solución inmediata, tanto por el bien de la calidad de la docencia como el de quienes la imparten.

Profesor de Universidad