Los Presupuestos Generales del Estado para el 2007 proponen grandes inversiones destinadas a la Expo y obras complementarias en Zaragoza pero no son tan generosos ni mucho menos con otros proyectos e infraestructuras que ya acumulan retrasos. Dando por sentado que los trámites parlamentarios permitirán redondear algunas partidas o incluir otras nuevas, la sensación que queda es la de que la Administración central cree que con el esfuerzo dirigido a la Exposición zaragozana ya ha cumplido con Aragón, y no debiera ser así.

Tal vez bastaría con esos 743 millones de euros orientados a la capital de la Comunidad y su futura Exposición Internacional si el resto del territorio no acumulase tantos déficits de inversión pública. Este Gobierno (mucho más receptivo a los temas aragoneses que otros anteriores) debería entender que aquí existe un problema muy serio que arranca de atrás y que configura lo que sin duda podría llamarse deuda histórica. Durante decenios Aragón ha sido preterido en los Presupuestos Generales y ahora no basta con lucirse en unas cuantas partidas, es necesario impulsar con decisión todos los planes y proyectos que todavía están por acabar o que apenas han sido iniciados. Existe una provincia entera, Teruel, que espera mucho más por la simple razón de que durante años apenas ha recibido nada. Es así de simple.