LENGUAS

SOBRE ESTUPIDECES LINGÜÍSTICAS

José Luis García

Zaragoza

Mi reciente comentario sobre el folleto explicativo del Museo de Zaragoza ha merecido una acerba contestación de don Francho Beltrán, quien, evidentemente, no ha entendido nada de lo que escribí. Hablaba yo de las tonterías y abusos que cometen nuestros vecinos en el ámbito lingüístico, sin detallarlas. Pero puedo citarlas: las políticas de inmersión que cercenan derechos, las sanciones a quien rotula sólo en castellano, pero no a quien lo hace sólo en catalán, las oficinas de garantías lingüísticas que realmente no son más que ventanillas para la delación. Las lenguas son un instrumento de comunicación, y cuando se emplean para otro propósito se incurre en el abuso o en la estupidez. Y sacrificar las posibilidades de difusión que debiera tener un folleto de contenido cultural y turístico, de difusión de los contenidos del Museo en este caso, por criterios de política lingüística --que por cierto, alguien debiera explicarnos-- me parece criticable. Y es lo que hice. Porque, ¿cuántos visitantes del Museo hablan aragonés y cuántos francés? ¿Y los que hablan aragonés o catalán no pueden ver satisfecha su necesidad de información si va redactado en castellano? En fin, deducir de mis palabras desprecio o intransigencia sólo demuestra que no se ha entendido nada.--

SANIDAD

Algo más que normas

***Asun Sebastián Sanz

***Zaragoza

Mi hija Lydia, de dos años, ingresó el 2 de Octubre en la Unidad Infecciosos del Hospital Infantil. Diagnóstico: neumonía retrocardiaca.

En las 72 horas previas había sido vista por tres pediatras; el último la exploró horas antes de acudir a urgencias del Infantil.

Mi hija llevaba más de un día tomando sólo agua, con fiebre alta, dolor abdominal, abundante mucosidad y su estado de postración era importante.

Aun así acepto que todos podemos equivocarnos. Tuvimos suerte con la cuarta profesional que la valoró (Residente de Pediatría), la Dra. Aliaga, que rápidamente, con una esmerada anamnesis y exploración dio con el diagnóstico.

Actualmente, Lydia está ingresada con su tratamiento intravenoso correspondiente y la evolución está siendo favorable.

Por cierto, un "diez" para la Dra. Bauthelier, un ejemplo a imitar por su profesionalidad y calidad humana. Del resto de profesionales, ninguna queja.

Sin embargo, sí quiero hacer una salvedad, a modo de crítica constructiva. Me refiero a esas normas que un día se ponen, pasa el tiempo y ahí siguen. Normas, sin ningún fundamento y que, por el contrario, agudizan la sensación de desamparo, angustia y miedo que ya de por sí siente un niño hospitalizado de corta edad.

Quizás algunas enfermeras y auxiliares me han visto estos días como un bicho raro por no querer dejar sola a mi hija de 8:15 a 10:45. Lo siento, pero es una norma absurda y perjudicial.

He sentido pena por el resto de niños que lloraban llamando a sus madres.

Por cierto, lejos de interferir en las tareas de auxiliares (higiene, desayuno) he facilitado la tarea.

Por favor, profesionales, tengamos más empatía en nuestro trabajo, hagamos un poco de autocrítica y quizá descubramos que el mundo de la Sanidad es algo más que técnica y normas.

DEMOCRACIA

Discriminación

***Olegario Viñuales

***Zaragoza

Hay muchos que no tienen claro el concepto de democracia y por quererla hacer para todos excluyen a muchos y esto es peor cuando se hace desde el Gobierno.

El pluralismo es bueno y hay que tenerlo en cuenta siempre, pero el "laicismo" basado en un liberalismo ideológico, aunque se crea que responde a ese pluralismo, llega a ser en ocasiones como otra religión que excluye a los que no piensa como ellos. Un ejemplo sin entrar en bases morales religiosas. El aborto, hay ciudadanos que son partidarios de que se liberalice y así cada uno podrá hacer lo que quiera.

Pero si hay ciudadanos que piensan que supone matar a un inocente (los hay que no son creyentes) se les debe respetar como a los otros y por lo tanto podrán alegar su objeción de conciencia para no practicarlo.

Lo que me parecería mal es que se les echara de su puesto de trabajo público porque no quisieran practicarlo, lo mismo que si un farmacéutico decide no vender píldora abortiva no hay porque descriminarlo y pretender actuar con alguna fórmula legislativa contra él. Son ciudadanos libres como los demás y tienen su derecho a ejercer su profesión amparados por el Estado.

Otro ejemplo es el del matrimonio de homosexuales. Si un alcalde no es partidario, podrá delegar en otro, pero no obligarle a celebrarlo. Y hay personas que piensan que como la ley lo admite, están obligados a hacerlo. Un ciudadano no debe perder su libertad para transformarse en un autómata de la voluntad estatal. He puesto dos ejemplos, por ser más actuales, pero hay muchos más que bajo los razonamientos de raza, religión, origen nacional, edad o sexo se puede llegar a la coacción de su libertad limitando, por ejemplo, el acceso a un empleo, a una subvención, etc.