El año 2008 es año de bicentenario. Se cumplirán entonces 200 años de la Guerra de la Independencia y del primer Sitio de Zaragoza. En este inicial acoso a la ciudad, el ejército francés tuvo que replegarse ante la motivada defensa de los zaragozanos. Pero llegó el invierno 2009 y, con él, el segundo Sitio a la Inmortal. Una demoledora maquinaria de guerra francesa frente a los combatientes aragoneses, peor armados. Esta clara circunstancia, junto a algunos errores estratégicos del general Palafox y la excesiva confianza en el manto protector de la Virgen del Pilar; así como el frío y la hambruna, el cansancio hondo y las enfermedades, fueron hechos suficientes para, a pesar del esfuerzo y arrojo de los defensores españoles, llegar finalmente a la capitulación de la ciudad.

La historia ha concedido un papel importante, testimonio de entrega y valor, a las heroínas de los Sitios de Zaragoza, con Agustina de Aragón a la cabeza. Su monumento conmemorativo de la plaza de El Portillo, de Benlluire, acaba de ser centro para el recuerdo de las heroínas. El Portillo aún huele a pólvora. La historia también se escribe con pólvora.

Doctor en Medicina y Cirugía. Radiólogo