La sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha resuelto a favor de la decisión del juez Pedraz de poner en libertad a los etarras David Plá y Aitor Lorente ante la falta de indicios de su participación en el asesinato del presidente del PP aragonés y senador, Manuel Giménez Abad, en mayo de 2001. La sala respalda la tesis de Pedraz a la que se enfrentaron abiertamente tanto la Fiscalía como el juez Baltasar Garzón, que durante las vacaciones de Pedraz trató de enderezar el caso sin éxito.

La excarcelación de los dos etarras debería quedar al margen de las habituales diferencias de criterio entre jueces. Ambos fueron detenidos en Zaragoza nueve meses antes del asesinato del senador, y en su poder se hallaron planos de la ciudad y nombres de políticos, entre los que no figuraba Giménez Abad. Quedó probado que la labor de ambos era informativa y hay constancia escrita de que siguieron y vigilaron a algunos políticos zaragozanos y aragoneses como posibles objetivos de la banda. En los listados encontrados en el piso que ocupaban en el barrio de Las Fuentes no constaba ninguna anotación sobre Giménez Abad, pero en los hallados en Tarbes (Francia) figuraba sobre un plano de Zaragoza el recorrido que un político hacía a la Romareda acompañado por su hijo. Puede que los indicios no sean del todo sólidos pero las dos grandes preguntas aún no las ha respondido la Audiencia Nacional: quién facilitó el recorrido dominical de Giménez Abad y quién le mató.