Una de las medallas más lustrosas que se cuelgan los dirigentes nacionales del Partido Popular es que su discurso hidráulico es el mismo en el Levante que en Aragón. Fue así hasta hace unos meses, que es cuando la postura de los populares aragoneses perdió fuelle con respecto a la nacional y se acercó, afortunadamente, al sentir mayoritario aragonés. Por eso ahora son tan habituales los desencuentros, y donde dicen digo pueden decir lo contrario sin un balbuceo. El presidente del partido, Mariano rajoy, fue ayer el ejemplo más sonoro al respaldar en Zaragoza las tesis de los populares aragoneses, incluida la reserva de 6.550 hectómetros cúbicos que recoge la modificación del Estatuto de Aragón. Aunque solo fuera por unas horas, Rajoy se alejó de la política de su grupo parlamentario que el pasado martes registró en el Congreso una moción en la que solicita incluir los trasvases en la planificación hidrológica. Que se explique.