Cada vez que se da un paso adelante en el conflicto de los bienes religiosos de la Franja se retroceden otros dos, por cuanto el Obispado de Lérida y la Generalitat de Cataluña siguen poniendo trabas para evitar que se ejecute la sentencia de la justicia vaticana. El asesor jurídico de la diócesis leridana ha afirmado que después de la última resolución de la Signatura Apostólica el Obispado de Lérida "no puede esperar absolutamente nada favorable" a sus intereses. Pero al obispo Ciuraneta lo que dispongan los tribunales vaticanos le sigue teniendo sin cuidado, pues ya tiene preparada una nueva demanda para solicitar al Tribunal de la Rota que declare quién debe poseer las 113 piezas en litigio. Puesto que ya hay sentencias que dicen que las piezas deben ser devueltas a Aragón, la única respuesta vaticana que cabe es la orden de ejecutar la sentencia. El obispo de Lérida no puede seguir tomando el pelo ni a la Santa Sede ni a los aragoneses.