Los barcos que circulen por el Ebro zaragocí tendrán que funcionar a fuerza de sol, con energía solar. Esto es una gran noticia. Ya que las orillas pre y post expo se las rapiñan los poderosos, los fácticos, las largas clientelas de los partidos, al menos que quede un detalle de modernidad en el propio río, en el agua. Ya que las orillas están adjudicadas y blindadas, al menos que los barcos, que son una novedad, circulen a vapor, uy, a sol. La noticia es genial porque ya permite ver los barcos, ya es como si estuvieran navegando arriba y abajo, al azud y vuelta hacia la Expo. Si entrara el propio Aragón en este consorcio o convenio se podrían poner líneas de ferrys que subieran hasta Sobradiel, Alcalá... En ese caso, a lo mejor en las especificaciones técnicas de la contrata habría que incluir un mecanismo de deslizadoras o planeadoras, como en los pantanos de Florida y eso.

Ya que las famosas cercanías de las que tanto renegó Cascos se ven muy en la lejanía, no estaría mal una línea de barcos Ebro arriba Ebro abajo. Total, los mejillones ya han llegado por sus propios medios y afanes que, si no fueran tan depredativos, serían encomiables. Que entre pues Aragón mismo en el convenio de los barcos de la Expo y que ensayen ya cuanto antes esa línea de cercanías Mequinenza-Tudela, salvando las presas y azudes con leves trasbordos y animados chiringuitos fluviales. Huckleberry Flynn y Jesús Moncada. Para eso llevamos décadas entrenándonos en la épica Bajada del Canal. Del consorcio de transportes no se ha vuelto a saber. A saber. Pues que lo ensayen ya ampliando la convocatoria de barcos para navegar. No hay consorcio, no hay cercanías, no hay metro, etc. Quizá lo más sencillo es echarse al río, aprovechar la Expo y sus múltiples organismos, tentáculos y exenciones. Y organizar, al menos en un sentido, las cercanías fluviales.

Ya que estábamos por recuperar el Valle del Ebro, que es lo único y último que nos queda tras los sucesivos éxitos (a largo plazao) por otras eurogalaxias, hagámoslo por el río, que además encaja en la monserga o lema de la propia Expo. (Por otra parte, sería lógico que el teleférico entre AVE y Expo tuviera una o dos paradas intermedias). Aunque es un poco exótico decretar la propulsión solar de los barcos y seguir permitiendo que los buses funcionen a tufarra.

Escritor y periodista