Llama la atención Francisco Torres sobre la incidencia que tienen los medios escritos en la mala formación de la población cuando en sus textos se cometen faltas de ortografía, errores sintácticos u otras aberraciones. Fallamos más veces de las que nos gustaría, y así hay que asumirlo, por más que la velocidad con la que se recaban los datos y se editan los textos sirviera justificación. En todo caso, para su tranquilidad, le diré que en estas páginas se habla preferentemente de violencia sexista, machista o doméstica, y muy pocas veces de género, una cuestión que le preocupa, y con razón.