Un feligrés de San Francisco Javier lamenta el sermón de la misa del pasado domingo, en el que el párroco abogó por el matrimonio perpetuo ignorado, según el lector, una realidad de malos tratos y vejaciones. Resulta imposible juzgar un sermón no escuchado, pero es cierto que todos los estamentos sociales deben adaptar su mensaje a la situación actual. Que la Iglesia abogue por las parejas estables y basadas en un proyecto común no implica hacerlo a cualquier precio. La época en que incluso se justificaba la humillación en el seno de la pareja diciendo "no te metas, es cosa del matrimonio" ha sido felizmente superada.