Después de esta semana de fiestas pensaba dedicar el tema al infierno. Pensaba recordar que ahora dicen que el limbo no existe y que el infierno no es un lugar físico y que el mal existe pero no sé si el diablo existe o no y si tiene esa pinta de cabrón con la que tantas veces lo han representado a los pies de mi santo, como se puede comprobar en la exposición del Palacio de Sástago, en la que, creo recordar, que hasta tres veces está San Miguel con la espada en la mano, en la pintura de Vicente Berdusán. Bueno pues sí. El infierno existe, o al menos yo lo vi, desfilando en un camión por el paseo de la Independencia, la otra noche. Y como yo, miles de zaragozanos. O sea que no fue una alucinación. Diablos y diablesas --¡qué diablesas!-- y miles de kilowatios. Y el logo de la cadena SER. ¿O era el de la COPE? No, no, era el de la SER. Deben estar todos condenados en la SER. Lógico. Ahora descubrimos que lo malo del infierno es que el sonido está un pelín alto, pero por lo demás, está muy bien. Así estaba yo, de cachondeo, hasta que leí la noticia de que los de la Universidad Johns Hopkins afirman que en Irak han muerto 655.000 personas. Y se me heló la sonrisa y se acabó el cachondeo.

Profesor de Universidad